miércoles, 11 de julio de 2012

La victoria de Peña Nieto: el problema


Por el Dr. Gustavo Cano


En lo personal yo sí creo que Peña Nieto ganó las elecciones mexicanas del uno de julio del 2012. Aunque, así como van las cosas, es posible que deje de creerlo en unas cuantas semanas. Y es que la victoria del PRI aparentemente constituye más para México un problema que una solución.

El buen EPN ni siquiera ha tomado posesión del cargo y ya lleva 2 marchas más o menos nacionales en su contra. La próxima está programada para el 14 de julio. EPN tomaría posesión hasta el 1 de diciembre, esto es, después de 21 marchas nacionales en su contra, de seguir las cosas como están. El buen López Obrador tenía más argumentos para anular las elecciones en el 2006 que ahora, pero su movimiento tiene mayor presencia ahora que hace seis años, las clases bajas están más perjudicadas hoy que hace seis años. Al principio el PAN y Josefina estaban calladitos y habían aceptado los resultados de las elecciones, ahora empiezan a quejarse de la compra de votos ejercido por el revolucionario institucional, aunque toman sus distancias del Peje y no denuncian en conjunto, lo cual me llama la atención.

A mí se me dificulta creer que el PRI compró todas las encuestadoras del país durante meses para manipular a la opinión pública sobre lo inobjetable de su victoria. Las observaciones de algunos políticos de izquierda, en el sentido de que los resultados de las encuestas fueron capaces de inducir el voto a escala nacional, denotan una terrible ignorancia sobre el conocimiento de la capacidad de influir de las encuestadoras en cualquier elección del mundo. Los resultados de las encuestas pueden influir en la opinión pública sobre las expectativas acerca de quién pueda ser el favorito para ganar las elecciones, pero no pueden influir sobre el voto del ciudadano. Nadie ha podido probar eso. Además, una buena parte de los encuestadores nacionales son serios y no se prestarían a este tipo de juegos. Hubo sus claras excepciones: las encuestas diarias de Milenio resultaron una súper vacilada, eso que ni qué. La diferencia de puntos porcentuales entre EPN y AMLO entre las encuestas de salida y los resultados finales se ubica dentro del margen de error en estos ejercicios, así que por ahí tampoco hay nada que decir.

En relación a la compra de votos el asunto cambia, aunque no mucho. ¿Se repartieron tarjetas Soriana y de otra índole para acolchonar la persuasión de que se votase por el partidazo en las actuales elecciones? Sí. ¿Se compró el voto tal cuál? No sé. Y es que el mecanismo aparentemente fue el siguiente: Yo tengo contactos en el partidazo, soy promotor del voto priista y mi líder de sección me ha dado la instrucción de que junte gente que yo conozco en mi casa. Hacemos una lista y se la entrego al jefazo. Luego convoco a una junta en mi casa a vecinos y parientes, todos con credencial de elector en mano. Entre más gente junte, mejor va a ser mi comisión en el asunto. Llega el día de la cita, cercano a las elecciones, y logro persuadir que acudan a mi casa entre 10 y 20 personas, a veces mas. Una vez todos en mi casita, el jefazo pasa lista y luego invita a acudir a las urnas a los asistentes para que ejerzan su derecho a votar en un régimen democrático a más no poder y de manera ejemplar. No importa el partido político, lo importante es que voten. 

Como muestra de agradecimiento por su confianza y tiempo invertido en dicha junta, pues les dan una tarjeta Soriana por persona, cuyo saldo es entre 100 y 700 pesos, dependiendo del nivel socioeconómico de la colonia o de los cálculos sobre las tajadas que se llevaría el jefazo o la cantidad de promotores de voto que existiesen en un determinado distrito electoral, o todas las anteriores. Una vez que se iba el jefazo, el promotor del voto, esto es, el dueño de la casa donde se había llevado a cabo la junta, pues les echaba ya el rollo en cortito: que era importante votar por el partidazo, que no fueran gachos, que todos iban a salir ganando, que ni modo que hagan a un lado las buenas intenciones del institucional, etc.

El día de la elección, el promotor del voto iba por sus amigos y familiares y los invitaba o acarreaba para que fueran a votar. Y aquí viene el aspecto decisorio sobre si esto fue o no compra de voto: Si el promotor de voto les pedía a sus acarreados una prueba fehaciente de su voto, esto es, por ejemplo, una foto en celular (generalmente un celular proporcionado por el promotor), donde se mostrase el folio de la boleta y su cruz sobre el logo del partidazo. Si esto sucedió, entonces sí hubo compra de voto. Si no les exigió dicha prueba y confió en su palabra, entonces no hubo compra de voto. ¿Hay manera de probar esto? No sé. ¿Se puede afirmar que el partidazo llevó a cabo esta operación con 4 o 5 millones de votantes? Sí. ¿Se puede probar dicha afirmación? No sé. ¿Pasó esto a nivel nacional? No sé, no creo. Aparentemente esta operación se llevó a cabo en ciertos estados, de manera estratégica, con la colaboración de sus respectivos gobernadores, todos priistas, por supuesto.

¿Lo anterior sucedió tal cuál? No sé, pero lo que sí sé es que ése era el plan original y parece que así sucedió en la mayor parte de los distritos en los que se llevó a cabo. Aquí el verdadero problema de las presentes elecciones surge a flor de piel: ¿el partidazo violó los límites de gasto en la presente campaña presidencial? Todo parece indicar que sí y por mucho. Hay gente que afirma que el PAN y el PRD-PT-MC también violaron los topes de campaña. Si sólo el PRI violó los topes de campaña, entonces EPN debe ser descalificado. Si los tres partidos violaron los topes de campaña, las elecciones presidenciales deben repetirse, todavía hay tiempo de aquí al uno de diciembre. Creo que el IFE va a sostener contra viento y marea los actuales resultados. Este IFE trata de navegar con bandera de pentonto institucional, pero su margen de credibilidad se reduce de manera significativa día tras día, lo cual es peligroso.

Pero antes de comentar lo peligroso de una institución electoral débil y debilitante bajo las actuales circunstancias en México, quisiera hacer un razonamiento abstracto sobre los números que giran alrededor de este drama nacional. No votó por EPN el 62% del electorado, EPN llega a la presidencia con menos legitimidad que Calderón: de ese tamaño, pues. Urge que se implemente una segunda vuelta en nuestro sistema político. Una buena parte del actual merquetengue nos lo  hubiéramos ahorrado si existiese la segunda vuelta, aunque el problema de la compra del voto tiene más que ver con la cultura política autoritaria que la mayor parte del actual electorado mexicano ejerce en su mente sin empacho alguno. Estando como están las cosas, dos de cada cinco mexicanos que podían votar no se molestaron en hacerlo. Una parte importante del electorado mexicano prefiere no votar que hacerlo por los actuales contendientes, lo cual es preocupante si pensamos en términos de durabilidad de nuestra adolescente democracia…

Finalmente, el hecho de que miles o millones de mexicanos hayan accedido a “vender” su voto, pues no creo que los haga anti patriotas, ni vendidos, ni jijos de la jijurria, ni inconscientes o cosas por el estilo. Simple y sencillamente son seres racionales, que actúan en función de costos y beneficios marginales políticos, como cualquier otro habitante del planeta tierra. El ciudadano mexicano que fue target de la operación del partidazo, en su abrumadora mayoría pertenece a los más bajos estratos socioeconómicos del país, para los que una despensa en Soriana de 100 o 700 pesos hace una gran diferencia en el gasto familiar de la semana o del mes, sobre todo si consideramos que los beneficiados de las tarjetas Soriana llegaban a ser varios miembros de una misma familia. 

Además, como funciona el sistema político mexicano, resulta completamente racional cobrarme por adelantado el beneficio de votar por tal o cual partido político. Por lo mismo de mi condición marginal, otros partidos políticos simple y sencillamente me ofrecen absolutamente nada por mi voto, ni antes ni después de las elecciones. Mejor voto por quien me ofrezca de perdida algo y que pueda yo materializar en el acto, como una tarjeta de Soriana que cubra mi ingreso marginal de votar, esto es, entre $100 y $700. Cubrir el ingreso marginal de ciudadanos del tercer mundo en tiempos electorales, definitivamente conlleva a reflexionar sobre los bajos niveles de educación e ingreso que contribuyen a minar poco a poco la minúscula cultura democrática del mexicano contemporáneo promedio.

Y esto nos lleva a la reflexión final del presente artículo. Se cuenta con un partidazo ávido de llegar al poder “haiga sido como haiga sido” con todo y dinosaurios montados en su espalda; se cuenta con un instituto electoral cuyo capital político se desmorona hora tras hora; se cuenta con una izquierda muy dividida y cuyos cálculos sobre lo que puede ocurrir después de las impugnaciones sobre la ilegalidad de las presentes elecciones no quedan claros; se cuenta con un movimiento de jóvenes que representan poco a poco, de manera creciente, el hartazgo de la sociedad en su conjunto (#YoSoy132) y se cuenta con un presidente que tiene poco que perder a la hora de aplicar soluciones extremas a los problemas de la sociedad mexicana y que ha mostrado claramente creer que más de 50,000 muertos y 10,000 desaparecidos en una guerra por él comenzada, en realidad no son su responsabilidad.

Un posible escenario de todo este problema, es que el IFE no dé ni un solo paso atrás en la actual situación y que las protestas semanales vayan subiendo de tono, ciudad tras ciudad y que pasen de unos cuantos miles a decenas o cientos de miles. El ejército ya está en las calles y no creo que Calderón vaya a mancharse las manos de sangre en provecho de un futuro gobierno priista. Si se las mancha, lo haría en beneficio propio, cubriendo sus costos marginales políticos de anular las elecciones y suspender la democracia mexicana por unos 5-15 años, mientras los mexicanos regresamos sanos y salvos del caos político que su propio gobierno provocó.


Este escenario es improbable si no se cuenta con el visto bueno, implícito o explícito, de Washington, lo cual está del cocol, no importa el ángulo bajo el que se vea. Y luego está el problema del narco… Amén.




martes, 26 de junio de 2012

¿Por qué no voy a votar por el Peje?

DR. GUSTAVO CANO

El Peje es quizá el villano más amoroso y controvertido de los tiempos políticos mexicanos, al menos en lo que va del siglo XXI. Diga lo que diga y haga lo que haga, lo critican y lo alaban, pero jamás pasa por desapercibido. Parece ser que su principal problema es él mismo, anda cargando su agresivo pasado y sus desalianzas. No porque en política eso me espante, sino porque sus enemigos políticos han sabido explotar muy bien la imagen de un político intolerante y violento en su persona. Lo proyectan como un chivo purgado-mala onda en cristalería que quiere ganar a como dé lugar.

Y luego viene toda una sarta de acusaciones principalmente tramadas desde la derecha hard-core y desde la mismísima “mafia en el poder”, como el Peje la ha identificado: ¡Que nos llevará al comunismo-socialismo-hugochavismo! ¡Que es un farsante de lo peor! ¡Que es un peligro para México! ¡Que va a nacionalizar hasta al perro de la casa! ¿Qué cómo es posible que proponga que PEMEX ya no haga más hoyos? ¡Que es ridículo que proponga crear cinco refinerías en el país! (¿¿¿Qué no sabe que eso no se puede hacer???) ¡Que el PRD es una sarta de rateros y corruptos, todos coordinados por él en persona! ¡Que en cuanto gane las elecciones, al día siguiente, el peso se convierte en mierda! ¡Que echó a andar a los del #YoSoy132! Y mi favorito: ¡Que el Peje está obsesionado con el poder!
Ja, ja, ja… cualquier candidato presidencial está obsesionado por el poder, hasta Quadri, vayamos. Ahora resulta que sus críticos son expertos en absolutamente todo. Se abusa de la ignorancia política del pueblo mexicano promedio, de su falta de contacto con la realidad del país, sobre todo el de la clase media alta, media y media baja. Los de la clase alta, por el contrario, saben muy bien lo que hacen y lo que dicen en relación al Peje. De todas maneras, too much Televisa in their heads.

Aunque también el Peje tiene lo suyo en esta campaña. Su situación con el PRD  es más o menos patética. No cuenta con el apoyo del partido y creo que eso habla bien de él, irónicamente. El Peje, si gana, que no creo, sería un presidente muy solo. Sin estructura partidista de apoyo en el congreso y en ningún lado. Es cierto que ha presentado a su gabinete y se ve bien, se ve funcional, pero eso la gente promedio no lo sabe. Él no se ha sabido despegar de Bejarano y compañía, el de las ligas que recibía billetes de un argentino y lo grababan en video. El argentino, ex dueño del equipo León, además. La gente lo sigue asociando con ese escándalo, no obstante el Peje no tuvo nada que ver.

Su peor enemigo siempre estuvo en casa: el Peje hace campaña a pesar del PRD y sólo obtiene la nominación mediante una ingeniosa negociación con Ebrard, quien se perfila como un serio aspirante de la izquierda a la presidencia en el 2018. Tampoco me queda claro cómo va a vencer la corrupción que aqueja a nuestro país. Su idea de obtener 300,000 millones de pesos al acabar con la corrupción me suena retadora en el mejor de los casos, pero no muy factible que digamos, o al menos no ha sido lo suficientemente claro en relación a cómo lo piensa lograr. Ciertamente, todos estamos hasta la madre de la corrupción.

Algo que me llama la atención es que el número de acarreados en sus mítines es mínimo a comparación de los otros dos contrincantes. Parece contar con un apoyo auténtico de la gente, de ahí que base su esperanza de ganar las elecciones en el accionar directo del electorado, no obstante ninguna encuesta seria lo pone a la cabeza en la contienda. Luego pasa algo chistoso: primero la gente lo ubica como un personaje violento e intolerante, luego él sale con lo de la república amorosa y basa sus planteamientos en esquemas de justicia, amor y honestidad. Entonces la gente no partidista, en su mayoría, cree que ya se volvió loco o de plano no le cree nada.

Su discurso suena coherente, propositivo y factible. En los próximos años los mexicanos vamos a necesitar de PEMEX más que nunca. Darle el control de PEMEX a los extranjeros, por definición, tiene como fin primario dar buenos resultados a los accionistas extranjeros y no a la nación mexicana en su conjunto. También es esencial que los mexicanos nos “serenemos” con lo del narcotráfico, más de 50,000 muertos y 10,000 desaparecidos son una verdadera amenaza para la seguridad nacional de cualquier país.

El Peje perdió la presidencia en el 2006 por varias razones: su arrogancia (“Soy indestructible”), su negativa a hacer alianzas estratégicas con grupos en el poder, un equipo mediocre de campaña (que se preocupaba más por repartirse las secretarías del gobierno federal que ponerse a trabajar en la campaña), su ausencia en el debate, la manita negra de la Maestra, etc. Si las elecciones se llevasen a cabo el 1 de agosto, yo sí creo que el Peje tendría posibilidades reales de superar a Peña Nieto. Pero bajo las actuales circunstancias, nomás no. Cuatro años de Televisa en la cabeza de la gente promedio está resultando muy duro de vencer. Vamos a ver. Igual y una mayoría silenciosa que no ha sido detectada por las encuestadoras sale este domingo a poner las cosas en su lugar. Igual no.

Por cierto, no voy a votar por el Peje principalmente porque no tengo credencial del IFE.

¿Por qué jamás yo votaría por Josefina Vázquez Mota?

DR. GUSTAVO CANO

¡Ah! ¡La Josefina! Siempre echándole ganas, eso que ni qué. Josefina tuvo una campaña accidentada. ¿Cómo votar por alguien que tiene que sacar la chamba con equipo prestado? De plano, ni un equipo de campaña propio pudo armar. Su campaña tuvo de todo, pero los golpes de timón fue de lo que más hubo y no siempre a favor de la dama. Quiso plantear que sería diferente, pero no pudo alejarse de Calderón, de los planteamientos básicos ejercidos durante su sexenio. Según ella es diferente, no obstante lo que propone es, en esencia, la continuidad del régimen de Calderón: mano dura con resultados bastante cuestionables contra el crimen organizado institucional y preocuparse por todo mundo, pero sin ideas convincentes acerca de la viabilidad de los resultados cuando propone soluciones.

Josefina es buena para el cabildeo en cortito, para los arreglos institucionales, pero me da la impresión de que no da el ancho cuando se trata de sacar adelante un país entero desde la silla presidencial. En el congreso ni la pelarían. Su incapacidad de mostrar que sería diferente, junto con las peleas internas dentro de su equipo de campaña, fue erosionando el apoyo popular con el que había contado el PAN en los últimos 15 años, hasta caer en un claro tercer lugar entre las preferencias de la contienda. Más o menos enfrenta una situación parecida a la de Madrazo en 2006, aunque la caída del PAN no va a ser tan estrepitosa en el congreso. Tiene razón Josefina en empezar a hablar en términos de milagros, porque yo no veo de otra en su caso. Su participación en los dos debates fue buena, sobre todo en el segundo: garrotazo, risotada y propuesta, over and over again.

Quizá lo importante de su candidatura es que es la primera mujer que contiende de manera seria por la presidencia mexicana, ahí sí, mis respetos. Sus propuestas tampoco fueron huecas del todo, en terrenos de economía y relaciones exteriores se antojaban como para ponerse a pensar. Josefina mostró un serio problema de imagen durante toda su campaña. No por ser mujer, por supuesto, sino porque en la mayor parte de sus intervenciones publicitarias, su tono de voz era de poca credibilidad, como de una preparatoriana preparando la primera presentación Power Point de su vida. Como que estaba jugando a ser dura, a decir cosas para que se las creyera la gente, más no había convencimiento sobre la viabilidad de sus propias propuestas. Luego vinieron los errores, estadios sin llenar y gente abandonando sus lugares cuando ella empezaba a hablar; mítines en penumbras, la pifia de que Calderón había atrapado al hijo del Chapo, logro que lo anunciaba como casi propio… y luego el desmentido oficial de la DEA de que eso no era cierto.  

La guerra sucia la inició su campaña y marcó el tono de toda la campaña presidencial. En un momento daba la impresión de que le estaba haciendo la chamba al Peje. Aventaron lodo para arriba hasta decir basta, el problema es que conforme echaban suciedad para todos lados, ellos también se manchaban y apestaban. En fin, aquí lo importante es que el PAN quede más o menos bien posesionado en el Congreso para que su margen de maniobra no quede tan acotado pensando en el 2015 y el 2018. En realidad, si Josefina hubiese tenido un equipo de campaña propio, las cosas hubieran sido muy diferentes, pero no pudo con el paquete. Jamás votaría por un candidato que no puede armar equipo de campaña. ¿Se imaginan su gabinete? De zapatero remendón, pues. Otros 50,000 muertos tampoco se me atojan, México no se los merece y Josefina ha dado a entender que en eso sí no va a ser diferente a Calderón.

¿Por qué yo no votaría por Enrique Peña Nieto?

DR. GUSTAVO CANO

Enrique es buena persona, eso creo que me queda claro. Pero en política las buenas personas son buenas herramientas y de ahí no pasan. Me da la impresión que, como presidente, Enrique no va a ir más allá de lo que el viejo PRI se lo permita. Espero equivocarme profundamente. Es como si el síndrome Rodrigo Medina se fuese a repetir: en Nuevo León llega al poder un gobernador con buen porte y guapo, con la familia perfecta. Una cantidad enorme de intereses y compromisos lo atan poco a poco y cuando se presentaron los problemas fuertes, pues él se dedicó a hacer lo que mejor le sale, dar la cara. El gobierno de Nuevo León actualmente va de mal en peor día tras día y no es coincidencia ni improbable que el Peje pueda llevarse Nuevo León en estas elecciones.

Enrique hace lo que le dicen y lo hace bien pero, cuando se queda sólo, tiende a regarla, se enoja rápido. En la Ibero, su referencia a Atenco fue ridícula: la Suprema Corte no apoyó las acciones del gobierno de México, eso es completamente falso. Lo que sí le salió muy bien fue su afirmación de que él, como gobernador, hizo uso legítimo de la fuerza. Cierto, es una prerrogativa del cargo, pero eso debe ser el último recurso. Su actuar y decir irremediablemente me trae a la mente tantas cosas del viejo PRI: el 68, el 71, los ferrocarrileros como grupo de choque, los asesinatos políticos sin resolver, los arreglos debajo de la mesa sin considerar los verdaderos intereses de la nación, la visión política de "todo para el ganador"…

También en la Ibero el viejo PRI arrogante y autoritario sacó las garras vía las infortunadas declaraciones de Coldwell, que considera a la juventud como material de manipulación e incapaz de generar pensamiento político propio: esto originó el surgimiento del movimiento #YoSoy132. Enrique iniciaría su sexenio sin el apoyo de los jóvenes. También Enrique va a tener que pagar la factura que le va a pasar Televisa. Cuatro años de cobertura nacional no son gratis. Enrique también es el abanderado del partido Verde, una verdadera vergüenza de partido político que ha promovido la pena de muerte (¿Se imaginan? ¿La pena de muerte en manos del estado mexicano?) y afirma que ha hecho tal o cual cosa en pro de la ecología en México, lo cual es una cínica aberración en términos de acciones y resultados concretos.

Lo que debería ser una ventaja para el nuevo presidente, en el caso de Enrique se puede convertir en una pesadilla: es bastante factible que el PRI controle ambas cámaras del legislativo. Esto se traduce como el asentamiento de poderosos intereses negociadores y pragmáticos, ante los que el ejecutivo acabaría por ceder de manera sistemática. Yo no confiaría mucho en un régimen controlado por el viejo PRI, con base en el legislativo. En un descuido Enrique se pone las pilas y en cuanto se ponga la banda presidencial, empezaría a limpiar la casa. ¡Ojalá!

Enrique se perfila como favorito. En lo personal, creo que va a ganar este domingo. Pero, por todo lo anterior, definitivamente yo no votaría por él en estas elecciones. El beneficio de la duda se le otorga a su labor como presidente, pero veo muy difícil que la pueda librar. ¿Escogerá él mismo a los miembros de su gabinete?

Independientemente de quién gane la presidencia, esa persona tiene que sentarse a platicar con el ejército, con los Estados Unidos e implícitamente con el narco. No veo a un Enrique preparado para hacer esto, por más asesores que tenga, de los buenos o de los malos. Espero equivocarme, con toda mi alma, por el bien de México. Estamos en la orillita del abismo, el margen de equivocación en términos de formulación y aplicación de políticas públicas coherentes es cercano a cero. Así como están las cosas, ojalá el Ser Supremo ilumine a Enrique, yo no veo de otra.

viernes, 4 de mayo de 2012

¡¡Evangelicos= Republicanos!!


En los Estados Unidos, el número de votantes evangélicos dentro del Partido Republicano ha estado aumentando de una forma considerable últimamente y también hay cada vez mas evangélicos que no son blancos. El candidato Mitt Romney del partido Republicano ha estado luchando para ganar más votos de los evangélicos para ganar las elecciones primarias. Debido a que es el candidato del Partido Republicano, es el mas apto para ganar los votos de los Evangélicos.
Si el actual presidente, Barack Obama que está en campaña en el partido Demócrata para relegirse en estas próximas elecciones demuestra ser tan hábil para tratar de ganar a los votantes jóvenes, Afroamericanos, así como también a los inmigrantes hispanos y asiáticos; el Partido Republicano podría encontrarse en graves problemas debido a que no serían suficientes los votos de los Evangelistas.
El candidato republicano Mitt Romney debería emplear otra táctica de campaña en la que trate de acaparar más apoyo de negros e inmigrantes, ya que es un número muy elevado. Yo pienso que es muy difícil que la gente de color, los hispanos y asiáticos lleguen a votar por el partido republicano, debido a que este partido casi no  le da importancia a las necesidades de esta gente, como por ejemplo: por insistir en frenar a los ilegales, han alienado a mucho del voto evangélico latino. Es por eso que Barack Obama necesita ponerse las pilas para contrarrestar las políticas que implementó en este periodo en cuanto a los inmigrantes hispanos, porque no les dio el apoyo necesario. Debido a que casi no ha cumplido con las promesas que hizo en su campaña pasada y se ha contradicho en muchos aspectos, como por ejemplo: Al decir que iba a poyar a los inmigrantes y les iba a dar mas oportunidades para vivir dignamente, este fue un gran indicio de la debilidad del gobierno de Obama para iniciar cualquier proceso de reforma migratoria pero también reflejó la falta de interés al no insistir con dicho proyecto.
 Aun así la mayoría de los latinos residentes en Estados Unidos prefieren las políticas del actual presidente, Barack Obama, por muy encima de las propuestas que ha planteado el candidato Mitt Romney, aunque todavía muchos votantes de este sector de la población están indecisos cuando faltan más de seis meses para los comicios. Los latinos también sienten que el Partido Demócrata satisface mejor las necesidades de la mayoría de los estadounidenses que los republicanos.
Volviendo a los votantes evangélicos, según lo que investigué, hay que destacar que son un grupo al que les cuesta aceptar una voz que no sea la de ellos, a pesar de que Obama haya tenido que desligarse de su pastor y de su iglesia en Chicago, relacionada con la línea de contestación social cuyo estandarte fue Martin Luther King Jr. Obama, para que la gente blanca lo sintiera aceptable, debía romper con estas voces más proféticas del entorno protestante afroamericano.

Cecilia Vandeweerd Coello. 139975
Relaciones Internacionales- UDLAP.
Bibliografía:

"Divide y Vencerás"

Gabriela Gpe. Hernández Arvizu
Relaciones Internacionales - UDLAP


Si bien Barack Obama se perfila como el favorito para ganar las próximas elecciones en Estados Unidos de América, debe saber que su rival, Mitt Romney, ha estado ganando seguidores, la ventaja que se lleva Obama es sin duda la última mala decisión tomada por el bando republicano en el tema migratorio en el debate que se suscitó en Arizona, que no sólo les quita puntos, sino que hace que aumente la posibilidad de una relección para Obama.

La noticia nos muestra un sentido realista de las opciones que tiene Obama para ganar las próximas elecciones en Estados Unidos, el autor va directo al grano, sin pelos en la lengua, cuáles son los sectores en los que se tiene que poner especial énfasis y recomienda a Barack Obama la opción de “divide y vencerás”.
Ahora bien, como se mencionó anteriormente, es importante que recalque su apoyo a los migrantes y a los hispanos en general, si bien no se han cumplido con los objetivos y promesas que se hicieron durante las elecciones en las que salió victorioso, tiene que convencerlos de que de ser elegido nuevamente, gozará de su ahora experiencia en como se maneja la Casa Blanca y tendrá más apoyo en el Congreso, es decir, ahora tendrá un campo de acción más dirigido a sus objetivos personales, como ha sucedido con anteriores presidentes durante sus relecciones.

Otro punto importante que debe tomar Obama, es el apoyo de los jóvenes, quienes tuvieron un papel importantísimo en las elecciones pasadas. En ese punto es importante mencionar una debilidad ya que la tasa del desempleo para la fuerza productiva joven en los Estados Unidos es de un 25%, lo que representa un problema a la hora de que son precisamente los jóvenes uno de los sectores más críticos a la hora de ejercer su voto. Esto lo puede hacer mediante el programa de ayuda financiera a estudiantes que los demócratas han venido apoyando y que los republicanos planean utilizar a su favor, mencionándolo como parte de su campaña.

Entre otras cosas, la recomendación de “divide y vencerás” debe ser aplicada por Obama para destruir al enemigo, debe reforzar la idea de que los republicanos no se están preocupando por los sectores que van a tener el voto definitivo que marque la diferencia entre el éxito y el fracaso, Obama debe estar consciente de que más beneficiarios son más votos, una propuesta que ha sido sugerida es gastar en más publicidad en español, como fue hecha por McCain en 2008. Obama tiene que convencer del lado extremista de los republicanos y fortalecer su liderazgo ante las elecciones que se llevaran a cabo este 2012.

jueves, 3 de mayo de 2012

Se busca milagro, generosa recompensa!



El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney ha sufrido las desventajas de pelear contra un gigante del proselitismo llamado Obama. Dentro del partido Republicano Romney gozaba del puesto que solo un pez gordo poseedor de grandes recursos puede reclamar, indudablemente el Sr. Romney se encontraba muy por encima de sus demás contrincantes republicanos. Sin embargo en cuanto a su carismático contrincante demócrata las cosas se tornan sumamente complicadas ya que el concepto de “el dinero es poder” quizás se vea mermado cuando tu adversario es el presidente de una nación. De acuerdo con la última noticia del New York Times, los republicanos acusan a Obama y reprueban el hecho de haber utilizado su repentina visita a Afganistán para reforzar su campaña; y es que el mandatario estadounidense no desaprovecha ningún tipo de oportunidad para apuntalarse dentro de la contienda para los próximos comicios presidenciales. Obama es un fruto de la mercadotecnia, como tal su equipo de campaña se puede jactar de ser uno de los más eficientes. Solo imaginemos la enardecedora escena. Obama pronunciando un discurso “bombástico” cargado de optimismo sobre el excelente por venir para el país norteamericano, dentro de una base militar rodeado de soldados con miradas de esperanza empáticos hacia el presidente, pendones maquillados de franjas blancas y rojas adornadas con sus estrellitas muy alineadas, Obama en mangas de camisa estrechando las manos de los héroes americanos residentes en Oriente próximo. Es imposible imaginar que Romney pueda superar tal despliegue de cliché nacionalista, un evento que tuvo como elemento clave la atribución del asesinato de Osama Bin Laden (el villano favorito de chicos y grandes) como objetivo cumplido de su administración. A pesar de que el candidato republicano pareciera que cuenta con recursos ilimitados y donantes fastuosamente magnánimos, todo esto no es competencia para un aparato de campaña electoral que de cierta manera favorece al presidente en turno. Hay que aceptarlo Mitt Romney cometió un terrible error de hermenéutica, porque una cosa es contar con fondos multimillonarios para tu campaña y otra es tener el apoyo del estado entero (hipotéticamente). La coyuntura perfecta es la de atribuirse aquello que es tu obligación realizar y la administración de Obama aprovecha cada meta alcanzada para desviar la atención de la crisis económica y se coloca medallas en el pecho. El único flanco que tiene que cuidar Obama es que la tasa de desempleo no se desplome y permanezca como está. Así que, como coloquialmente decimos, “que se la lleve de a pechito”. A mi parecer la batalla estaba perdida para Romney desde un principio, Obama no tenía que esforzarse demasiado para neutralizar al candidato republicano. Los últimos días han demostrado cómo las acciones y decisiones presidenciales se convierten inevitablemente en parte cardinal para el beneficio político y electoral de Obama cuyo segundo mandato ya se logra vislumbrar al menos que un milagro socorra a Romney.
link: http://thecaucus.blogs.nytimes.com/2012/05/02/romney-confronts-power-of-the-presidency/?ref=politics 
 José Luis Arellano Zuradelli
ID: 139472
R.I. UDLAP