martes, 13 de septiembre de 2011

¿En dónde quedó la democracia venezolana?

Por César Oscar Cano Gutiérrez
Relaciones Internacionales
UDLAP


Venezuela siempre ha presumido tener una democracia estable e impecable más sin embargo según CNE (http://www.elchiguirebipolar.net/13-09-2011/cne-adelanta-resultados-de-elecciones-presidenciales-de-2012-gano-chavez/) esto no será posible ya que según miembros políticos dentro del gobierno de Hugo Chávez aseguraron que Chávez sería el próximo presidente sin cuestión a duda, significando que las elecciones solo son una farsa para encubrir el evitar elecciones en un país considerado democrático. Esto nos lleva a la ideología de uno de los grandes filósofos de todos los tiempos, siendo Platón quien mencionó que la democracia es la mejor forma de gobierno. Aunque los contextos son diferentes y las bases de la democracia han cambiado desde la propuesta de Platón, el núcleo de la ideología se mantiene siendo que los gobernantes se elijan de forma democrática por medio de la participación ciudadana.
Según la noticia de CNE Chávez ganó por 98% siendo una victoria aplastante en cualquier forma de elección democrática. Esto nos demuestra que aún sin haber existido elecciones Chávez controla el sistema electoral pintándolo como una democracia en la cual los competidores funcionan solo como una forma de oposición ficticia ya que no tienen mayoría y su apoyo por parte del gobierno es nula y Chávez encabezando los partidos políticos y los organismos gubernamentales tiene la capacidad de influir en la vida electoral de Venezuela. Platón marco que esta clase de gobierno en el cual hay una autoridad en el poder que no promueve la participación de otros actores para la competencia e impulso de la misma para ocupar el poder. Se definiría como un gobierno autoritario totalmente en contra de los principios de una democracia.
Esto nos da ah entender que la situación que esta viviendo Venezuela es la de una forma de "democracia perfecta" ya que se mencionan elecciones y se dice que hay partidos que pujan por la gubernatura pero en realidad solo hay un verdadero representante que ocupa el poder y que no tiene la intención de dejar el poder, aunque el demuestre que esta abierto a la participación de los partidos electorales. Según la noticia Chávez seguiría en el poder hasta el 2021 siendo un gran periodo encabezado por un gobierno democrático, esto nos lleva a pensar: ¿Dónde se encuentran los partidos opositores?, ¿dónde esta la voz del pueblo ante el sistema democrático?, ¿qué ha pasado con las campañas y organismos electorales?, etc.
Según mi punto de vista Venezuela mantiene un gobierno diferente a una democracia ya que no hay elecciones como tales donde se den la participación de partidos y una participación ciudadana al momento de ir a elegir a sus representantes. La democracia no puede existir sin una participación de elementos electorales, tal como muestra la noticia, Venezuela se mantiene en una forma de gobierno única más sin embargo se dicen llamar democracia. Considero que esta noticia nos marca la verdadera posición de Venezuela ante el mundo y como en verdad se da a conocer.

¿Tiene Rick Perry la posibilidad de ser el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos?


Por Stephania Psihas Arreola
Relaciones Internacionales
UDLAP

                                                                                       
                     
En los últimos días parece que la popularidad de Perry, gobernador de Texas y candidato a representar al partido republicano en las elecciones presidenciales del 2012, ha aumentado no sólo entre la población estadounidense sino también en los medios de comunicación. Este lunes en el periódico The New York Times salió una noticia titulada “As Perry rises, G.O.P elite look toward Rommey” (http://www.nytimes.com/2011/09/13/us/politics/13repubs.html?_r=1&ref=politics). En esta noticia se habla sobre cómo es que Perry está subiendo en las encuestas, pero al mismo tiempo las dudas, sobre si es el candidato ideal o no, están surgiendo entre los republicanos, esto quedó más claro después del debate que se llevó acabo el lunes. Según la noticia para una gran parte de los republicanos Rommey es el candidato ideal ya que dicen que tiene más preparación y experiencia que Perry.


A Perry se le critica mucho por sus declaraciones sobre la seguridad nacional, que quiere dejar a cargo de los estados. Pero el mismo tiempo tiene una conexión importante con algunos votantes, además de que se le congratula mucho por la alta creación de trabajos que hizo en su estado. Pero es imposible ignorar sus controversiales declaraciones las cuales han ocasionado que los miembros de su partido, no todos, duden sobre sus resultados y su posible candidatura.

Lo primero que debemos hacer notar de esto es la creciente rivalidad que existe entre estos dos candidatos, después sería importante preguntarnos ¿cuál es la posibilidad de que Perry llegue a ser el candidato del partido republicano? Algo muy interesante es que a pasar das las controversiales declaración que ha hecho Perry, sigue por encima en las encuestas, lo cual nos habla del gran carisma que Perry posee.

Esto es algo que los miembros del partido republicano deberían tomar en cuenta si quieren llegar a la Casa Blanca en el 2012. Lo que a mi parecer está siendo notable,  es que los republicanos no están tomando en cuenta los resultados que Perry está teniendo y se están basando más en los intereses internos del partido, pues las opiniones están muy divididas. Además es importante hacer notar que Perry es el gobernador de un estado muy grande y con fuerza electoral, cosa que lo puede ayudar bastante al momento de las elecciones.

Según algunas declaraciones del mismo Perry su relación con el Tea Party es bastante buena y esto es otro factor que le puede ayudar, ya que la importancia y relevancia que está teniendo en este momento este grupo de interés es muy importante para la toma de decisiones de los miembros del partido republicano.

Ahora que Perry se encuentra arriba en las encuestas debería, en mi opinión, tratar de ganarse a los miembros de su partido, para darles más seguridad y se den cuenta de que él puede ser el mejor  candidato. Por un lado creo que sería importante que Perry adoptara posiciones más suaves sobre distintos temas como es el caso de la seguridad, esto con la finalidad de convencer no sólo al electorado, también a los miembros de su partido. De la misma manera es importante que se enfoque más en los asuntos internos del país, sobre todo en la cuestión económica, que le puede ayudar a seguir ganando puntos.

Por último hay que mencionar que aún nada es seguro y que la carrera por ganar la candidatura apenas está comenzando, además de que una parte de los republicanos aún no está segura de por quién votaran, y las cosas pueden cambiar de un momento a otro. Por esta razón debemos estar atentos a los próximos movimientos de Perry y su rival Rommey.


lunes, 12 de septiembre de 2011

¿Es el modelo neoliberal la causa de la inseguridad que se vive en el país?


 Por Ghiselle Nájera
Relaciones Internacionales
UDLAP


La actual situación de violencia que se vive en México ha provocado un impacto negativo en varios  sectores de la economía, generando una menor inversión en ciertos Estados de la República. El día de hoy, lunes 12 de septiembre, Andrés Manuel López Obrador posible candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD) para las elecciones del 2012,  afirmó en su mensaje semanal que el modelo neoliberal es la causa del clima de inseguridad que vive el país. 

Desde “la guerra contra el narco” adoptada por el presidente Felipe Calderón, se han desencadenado una serie de problemas que han propiciado la pérdida de credibilidad en las instituciones de gobierno y, por ende, un incremento en la inestabilidad. Lo anterior ha generado una disminución en el desarrollo y bienestar social.  

El modelo neoliberal, está en contra de la intervención del Estado, ya que considera que los mercados se pueden autorregular. No estoy en total desacuerdo con AMLO en que este modelo haya generado incertidumbre. Sin embargo, considero que hay otras causas que propician esta inestabilidad en el país. Por una parte, este modelo ha contribuido con la atracción de inversión pero, por otra, no ha podido combatir con la desigualdad social que se vive en México; no ha disminuido “la brecha entre ricos y pobres”. Según cifras del CONEVAL la pobreza en México es de un 46.2%, y la extrema pobreza es de 10.44%. Esto representa a la mitad de la población en toda la República Mexicana. Es por eso, que ante la falta de oportunidades, los bajos salarios y el desempleo  los jóvenes se incorporan al crimen organizado para tener un mejor nivel de vida. 

Otro factor que ha generado la inseguridad en el país es la corrupción y el PRI, puesto que el narcotráfico es un problema que se ha venido gestando desde hace tiempo. A pesar de los esfuerzos de “esta lucha perdida”, la corrupción es el principal motivo de la inseguridad del Estado. Ya que, no se puede hacer una lucha de frente porque es un mal que aqueja a todos los niveles políticos del país. Esto hace que el gobierno quede debilitado ante la falta de credibilidad por parte de la sociedad.  

Sin embargo, estoy de acuerdo que se debería destinar un mayor número de ingresos a la educación ya que éste es muy bajo. Muchos jóvenes se ven “orillados” a abandonar sus estudios para integrarse en el sector laboral y ayudar a sus familias. Si el gobierno tuviera una visión a largo plazo, sabría que con una población más educada, México aparte de competir a nivel internacional, puede mejorar el nivel de vida a través de creación de empleos más eficientes y competitivos. 

 El modelo neoliberal que se implementó en México hace más de dos décadas, no lleva el mismo rumbo que el de otros países. Sin embargo, a pesar de las deficiencias de este modelo, considero que no es el único causante de la inseguridad en el país.    Sino que problemas tan serios como la corrupción  también han creado inestabilidad. Es por esto, que se aspectos como la educación y la corrupción son clave para combatir la inseguridad.  

Celebrar, si o no? Laura Angelica de la O Huerta 129296


Laura Angélica de la O Huerta
129296
Pensamiento Político
Universidad de las Américas, Puebla

Celebrar, si o no? 
Cada día se acerca mas el mes patrio, el 16 de Septiembre, y en el último sexenio hemos estado viviendo una situación bastante difícil, los narcos como sabemos han invadido nuestro país y el miedo cada vez se apodera mas de nosotros y a sido tan fuerte que los mensajes por las redes sociales están siendo invadidas por mensajes negativos donde su tema principal es chantajear a la gente a no asistir y mucho menos asistir al zócalo o plaza mayor donde  se acostumbra a ir a celebrar ese día, pero poniéndome a pensar esto es mucho mas profunda que solo el hecho de festejar nuestra fecha patria, el mes que nos hace sentir mas mexicanos.

Empiezo por preguntarme que es la patria, y según el diccionario de la real académica española es una palabra designada en la cual el hombre se siente ligado al lugar donde nació estos siendo jurídicos, históricos y afectivos y digo patria porque con esa palabra se me viene en mente nacionalismo definido como concepto de nación identificándonos con la Virgen de Guadalupe, nuestra comida y nuestro antepasado y creo que esto con lleva a que a mi forma de ver las cosas es una cosa que no existe mucho entre los mexicanos,  un gran ejemplo es cuando uno tiene la gran oportunidad de salir de su país estando  lejos de México uno lo siente mas, siente ese orgullo, nos emocionamos y sin embargo cuando uno regresa, dentro de su país, nosotros mismo somos nuestro enemigo, nos boicoteamos, nos saboteamos, nos menospreciamos, aun cuando al final todos somos igual, somos mexicanos, somos parte de un sistema no funcional, corrupto y egoísta, donde todo el tiempo nos quejamos del Gobiernos de los Presidentes cuando los malos, somos nosotros, nosotros hemos permitido que el Gobierno, que el narcotráfico sean los que controlan nuestro país, así que la pregunta del millón es que lo que realmente debemos festejar o que no?

Festejar por sentirnos orgullosos por una cultura, una historia que pocos países gozan, por sentirnos mas patriotas que apenas ayuda sentir un poco mas de nacionalismo que apenas ayuda a sostenernos, una nacionalismo contradictorio con nosotros mismos, o hacer algo al respecto valorando lo que significa ese día, como una pequeña muestra de que la sociedad siente, enfrentar a los malos y como pequeña muestra demostrarles que no tenemos miedo, miedo de salir a las calles, a nuestro lugar. O solo es una noche que usa la gente de pretexto para beber?, algo que no dudaría,  viendo que la educación en nuestro país no es de lo mejor, esto no es una noticia de hace un sexenio, no es una lucha de hace unos años, el problema no es el narcotráfico ni los gobiernos, el problema somos una sociedad confundida con nuestro pasado y hacia donde queremos ir,  sin embargo mientras sigamos teniendo miedo y sigamos sin hacer algo al respecto, algo tan pequeño como cambiar un poco nosotros mismos esto no va cambiar, y soy del pensamiento que hasta lo mas pequeño es bueno y un buen comienzo. 

Cuestión de cada quien, en mi opinión mas que festejar, beber debemos recordar quien o que es México, que estamos haciendo para mejorarlo y que cualquier lucha es buena en este punto a no hacer nada. 

lunes, 13 de junio de 2011

¿Era México un Estado más democrático liberal en el periodo priista que en el periodo actual?

Por Sagui Uscanga
Relaciones Internacionales
Universidad de las Américas, Puebla


Introducción
Desde la implementación del sistema democrático en el mundo, una gran cantidad de  gobiernos que fueron electos democráticamente por la población de su respectivo país, han ignorado los límites que el poder democrático les confiere y se han ocupado de negarle a sus ciudadanos derechos constitucionales básicos que por lo tanto violan los estatutos liberales.  
            Este fenómeno que se puede observar en muchos países democráticos actualmente, se le conoce como democracia no liberal, que es recurrente en países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Esas regiones cuyos países generalmente recientemente dejaron una dictadura, han llegado a experimentar regímenes mucho menos liberales que los pasados a pesar de haber resultado electos dentro de un proceso democrático.
            México ha llegado a ser parte de esta lista de países con regímenes democráticos no liberales, pero ¿hasta qué nivel?, ¿cuándo podría considerarse la etapa más crítica?, ¿nos espera lo mejor o vamos en caída libre?       
            Bajo este proyecto se analizarán dos periodos importantes en nuestro país, el régimen bajo el Partido Revolucionario Institucional y el nuevo contendiente, el Partido Acción Nacional, así como se compararán sus mandatos bajo la perspectiva de un estado democrático liberal.

Marco Teórico
Para comprender lo que implica la pregunta “¿Era México un Estado más Democrático Liberal en el periodo priista que en el periodo actual?” Se necesita definir brevemente cada concepto utilizado en ella. El Estado moderno que se considera como la unión de población, territorio y soberanía, como concepto, podría ser simplificado en esencia con la definición de Weber en su libro El Político y el Científico que dice:
“La asociación de dominación con carácter institucional que ha tratado, con éxito, de monopolizar dentro de un territorio la violencia física legítima como medio de dominación y que, a este fin, ha reunido todos los medios materiales en manos de su dirigente y ha expropiado a todos los funcionarios estamentales que antes disponían de ellos por derecho propio, sustituyéndolos con sus propias jerarquías supremas.”
(Weber, 92)
          Asimismo la democracia se podría definir como la participación igualitaria de los individuos adultos en las decisiones políticas de una comunidad, es decir, igualdad política. (Petrucciani, 198)
          En lo que respecta al liberalismo, es un concepto aun más ambiguo que el de democracia, sin embargo para este proyecto se apegará a la visión generalizada del liberalismo que plantea Stefano Petrucciani ya que entre todas las posturas, “la idea de que se debe dar mayor importancia a los derechos de los cuales los individuos deben gozar y menor relieve a su participación en los procesos de decisión colectiva de autogobierno.” (Petrucciani,183)
          A pesar de la contradicción anterior, el concepto que se manejará es el de la democracia liberal, que es la relación entre democracia y liberalismo, es decir, igualdad y libertad. Un estado donde la dotación de derechos tales como el de la propiedad privada, igualdad ante la ley, libertad de expresión y de asociación son respetados por la ley. Así como se plantea el término “democracia no liberal” en base al autor Fareed Zakaria, donde en su publicación The Rise of Illiberal Democracy menciona que el proceso de elecciones libres y transparentes no llevan inmediatamente a ser un Estado que procure los derechos institucionales. Como lo establece el politólogo Philippe Schmitter “El Liberalismo, ya sea como una concepción de la libertad política, o como una doctrina sobre la política económica, puede haber coincidido con el auge de la democracia. Sin embargo nunca ha sido inmutable o inequívocamente vinculada a su práctica.” (Schmitter tomado de Zakaria, 23)
          Bajo estos conceptos, se realizará una comparación de los dos periodos en base a los siguientes autores.
          De esta manera se analizará la obra de José Medina Peña como representante del pasado en México, hacia el nuevo estado la historia del gobierno priista desde su creación en 1929 como PRM, su pase al PNR y su transición al PRI, sus políticas públicas, sus modelos económicos e implícitamente el tipo de democracia no liberal en el que se vivió por 70 años. Además se utilizarán referencias con relación a acontecimientos negativos para el gobierno Priista.
          Complementando los argumentos de Medina Peña, se mencionará a Héctor Aguilar Camín con su libro México, la ceniza y la semilla como parte del pasado ya que Aguilar Camín veía un futuro optimista al presenciar la alternancia de PRI a PAN, con esperanza de que al llegar Vicente Fox al poder, se pudieran enmendar los 70 años de priismo.
          No obstante, con el representante del presente, Anabel Hernández con su trabajo Los Señores del Narco, que refuta la visión positiva al narrar los sucesos acontecidos especialmente en el sexenio de Calderón y argumentar implícitamente que estamos probablemente peor con el Ejército en las calles. Analizando el mismo aspecto, se hará uso de la entrevista que realizó Proceso con los autores del libro El Narco: La Guerra fallida de Rubén Aguilar V. y Jorge G. Castañeda en orden de enriquecer las razones del por qué una violación tan grave a la ciudadanía.
Contexto empírico
La transición PRI-PAN, analizando cuestiones de democracia dado la alternancia política, se busca comparar las expectativas de una democracia liberal con lo que está pasando hoy en día con el gobierno panista de Calderón. En base a la pregunta ¿Era México un Estado más Democrático Liberal en el periodo priista que en el periodo actual?” Se plantean los siguientes antecedentes y situaciones para analizar.
          Los antecedentes del PRI antes de la alternancia política son extensos, sin embargo, se debe hacer breve mención de dos sucesos relevantes como ejemplos en orden de analizar posteriormente los componentes que la hacían principalmente una democracia no liberal al atentar contra ciertos derechos:
·           El movimiento del ’68. El distanciamiento de la Universidad Autónoma de México comenzó desde su fundación al ser la última creación del Porfiriato, sin embargo, con la inclusión de una nueva generación de profesores y el nacimiento de la nueva izquierda comenzaron roces con razón social dados los bajos salarios a profesores y los recortes presupuestales. No obstante hay antecedentes que se le atribuyen a la política con la pugna sucesoria como lo explica Medina Peña “No son pocos los que piensan que los que sucedió en el campus universitario desde 1966 no fue más que el reflejo de la pugna sucesoria entre el médico Emilio Martínez Manatou y el abogado Luis Echeverría.” (Medina Peña, 218) así como la búsqueda de una imagen limpia del país para las olimpiadas programadas. Las revueltas comenzaron el 2 de julio y terminó el 2 de octubre con la matanza de Tlatelolco.
·           Las elecciones del ’88.  Cuauhtémoc Cárdenas había ganado una creciente popularidad en las encuestas pre-elecciones, mientras que su contendiente Carlos Salinas de Gortari había ido descendido, la tensión en el partido crecía. Todo cambió sin embargo el día de las elecciones, como lo describe Medina Peña “La tormenta estalló con el sorpresivo y sorprendente anuncio, inmediatamente después de concluir la jornada electoral el día de las votaciones, de que se “había caído el sistema de cómputo” por lo cual se suspendía la información de resultados.” Donde inmediatamente surge la duda acerca del evidente fraude electoral.
          Posteriormente el 2 de julio del año 2000, el poder se le cedió al Partido de Acción Nacional con su representante Vicente Fox Quesada cuando venció al candidato del PRI, Francisco Labastida, después de más de 70 años de mandato priista. Se dice que esta fecha marcó una era, “el antes y el después de la transición democrática” (Aguilar Camín, 21)
          Al terminar el sexenio de Fox, tomó el poder otro candidato del PAN, Felipe Calderón, del cual se analizarán los movimientos políticos de su sexenio. Calderón, quien le declaró la guerra al narcotráfico al tomar el poder, desató implicaciones para la soberanía y quitó las posibilidades de que el país fuera una democracia liberal ya que al tener al ejército en las calles, los ciudadanos se ven con derechos limitados ya sea por las violaciones que este ha cometido o por la inseguridad que una guerra implica. El estado fallido de Calderón cuenta ya con 35,000 muertes en 5 años (CNN México) y 3,430 denuncias que se tienen del ejército a la Comisión Nacional de Derechos Humanos por parte de los ciudadanos mexicanos (de Ávila).
          El narcotráfico en México tiene una larga historia, no obstante ahora es cuando se ha desatado. Así como lo menciona Anabel Hernández en su libro, la escena del narco está ampliamente manipulada y relacionada con integrantes del gobierno, policías y empresarios.  Es una verdad bien conocida que los señores del narco no son aquellos que siempre se mencionan en las noticias, si no el gobierno de Calderón que está conscientemente relacionado con él. Así como casos no vinculados con el narcotráfico, sino también relacionados con la libertad de prensa, tales como los asesinatos a periodistas en los últimos años.
Análisis
¿Es México un Estado Democrático Liberal? ¿Era México un estado MÁS democrático liberal en el periodo priista que en el periodo actual? Esas cuestiones deben de ser analizadas a través de las distintas situaciones previamente mencionadas. La comparación con el pasado y el presente es relevante, ¿son los sucesos actuales más represivos que los pasados? ¿Dónde se tenía más libertad económica?
          Sin duda México ha tenido una larga historia de represión en cuanto a los derechos y garantías institucionales dada la trayectoria priista, eventos como el movimiento del ’68 denotaron la fuerza del estado, así como sus malas y radicales decisiones. Esto le quitó cierto poder al gobierno priista dado a la controversia que creó este asunto en relación a los derechos humanos. Estos sucesos, de raíz política, fueron una gran herida para la libertad de expresión de los mexicanos, dejando una cicatriz que debe de ser tomada en cuenta al dar una respuesta a la pregunta antes planteada.
          Medina Peña sostiene que el movimiento en sí dejó secuelas que dieron cabida a la creación de movimientos más organizados y no basados en la fuerza de la acción, tales como el Partido Mexicano de los Trabajadores (PRT), y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) lo cual pudo haber sido positivo en este aspecto. (Medina Peña, 225)
          De una manera similar también se perdió la confianza con las elecciones del ’88, en la época donde los presidentes sucesores se nombraban con el dedo, la pérdida de las elecciones no era opción para Salinas de Gortari quien se encargó de realizar el ya tan mencionado fraude electoral. Esto llegó a violar los derechos constitucionales de cada uno de los ciudadanos y sin embargo, este tipo de prácticas se habían hecho a los largo de 40 años sin ningún escrúpulo, los sobornos en orden de comprar votos, la quema de urnas, fueron sucesos que se realizaron una y otra vez, llevando a cabo, un estado hegemónico que si bien no puede concebirse como estado democrático tampoco puede concebirse como un estado liberal, ya que como lo menciona Zakaria en su texto “El liberalismo constitucional ha llevado a la democracia, pero la democracia no ha llevado necesariamente al liberalismo constitucional” (Zakaria, 28)
          La existencia de violaciones a los derechos institucionales por parte del gobierno en turno por 71 años fueron demasiadas, estos sólo son dos ejemplos en función de agilizar este proyecto, sin embargo no se pueden olvidar sucesos tales como la matanza de Acteal en 1997, la enajenación durante el terremoto de 1985 en la ciudad de México, entre otros. Muchas cosas se pueden sacar para desprestigiar al gobierno priista mas sin embargo los dos previamente mencionados tienen una razón social más relacionada con un estado democrático liberal.
          Así como Aguilar Camín sonaba un tanto optimista con su visión de la alternancia democrática, cabe recalcar que a pesar de sus expectativas, no pudo predecir la explosión de los cuerpos delictivos y el narcotráfico, así como la guerra declarada por Calderón y la constante corrupción que ha aquejado al país desde sus cimientos sin embargo ahora con el factor “narco” colado entre ella.
            En su obra Los Señores del Narco, Anabel Hernández expone con nombres, hechos y documentos los fuertes vínculos entre el gobierno mexicano y el narcotráfico, del cual también se ha desatado una guerra sin sentido, de la cual está claramente en contra y lo denota en su presentación del libro al establecer “La actual guerra contra el narcotráfico emprendida por la administración del presidente Felipe Calderón es tan falsa como la del gobierno de Vicente Fox.” (Hernández, 16).  Ella se preocupó de demostrar una versión diferente de lo que el gobierno declara como versión única, desmiente y demuestra.
Hernández sostiene que este es de los gobiernos más corruptos y con más vínculos con grupos de campo ilícito que ha habido, y nos hace pensar que es, inclusive, más descontrolado que cualquier gobierno priista que haya pasado por la historia del estado mexicano. Bajo el mandato de Calderón se implica que existe un Estado Fallido, que está roto el estado de derecho, que los derechos y las garantías institucionales son constantemente violadas no sólo por los narcotraficantes, sino en muchas ocasiones también por el ejército. De esta manera están puestas las condiciones para que el narcotráfico siga proliferando.
          Con estas bases acerca de las vinculaciones con el gobierno y el narcotráfico, podemos pasar al punto expuesto por Rubén Aguilar V. y Jorge G. Castañeda  en la entrevista de su libro El narco: La Guerra Fallida realizada por Rodrigo Vera donde sustentan que la guerra contra el narcotráfico declarada pro Calderón, fue una búsqueda por su legitimidad después de su dudosa victoria contra Andrés Manuel López Obrador.
 Castañeda: Después de salir muy cuestionado de las elecciones de 2006, Calderón emprendió su guerra para legitimarse. Alguien le vendió esa idea, que suponemos salió de su círculo de asesores en la materia, conformado entonces por Eduardo Medina Mora, Genaro García Luna y el general (Guillermo) Galván".
Vera: ¿Y por qué justamente contra el narcotráfico?
Castañeda: Le dijeron que sería una buena forma de legitimarse sin tener que golpear a los poderes fácticos lícitos, y que también sería una guerra fácil, rápida y de bajo costo. Partieron de la falsa idea de que los narcos son unos idiotas. Y no es así. Si fueran idiotas no serían ni ricos ni poderosos. Resultó, pues, una guerra dificilísima a la que no se le ve salida.”
(Entrevista tomada de Vera)
Este tipo de pretensiones, que como mencionan los autores en el texto, a lo largo de la historia de la presidencia, muchos han efectuado acciones con el fin de legitimar su victoria, entre ellos mencionan “Miguel de la Madrid arrestó a Jorge Díaz Serrano para afianzar su poder; Salinas de Gortari al líder petrolero Joaquín Hernández Galicia; Zedillo a Raúl Salinas, y Vicente Fox quiso consolidarse al intentar negociar con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.” (Entrevista tomada de Vera) sin embargo también establecen que existe una diferencia entre Calderón y sus antecesores, que son los costos sociales que han tenido las decisiones que ha tomado en relación a la guerra contra el narco, ya que mencionan que sus intentos de legitimar su presidencia son demasiado costosos para el país.
          Los autores mencionan que esta es definitivamente una guerra optativa, no tuvo presión, ni siquiera de parte de los Estados Unidos así como la absurda justificación de la violencia social por parte del narcotráfico ya que como ellos exponen, la población no se veía expuesta a crímenes de esa índole, sino más bien era violencia provocada por delincuencia, ya que ellos dicen que la violencia del narcotráfico fue  catapultada gracias a la guerra de Calderón.
          No son sólo los abusos a la sociedad civil los que nos alarman, sino también a la libertad de expresión, los delitos de violación a los derechos humanos de reporteros han limitado este campo, siendo México uno de los países con más altas tasas de mortalidad de periodistas en el mundo con 14 homicidios en tan sólo el 2010 (El Universal).
          A esto podemos añadir el caso de Aristegui, que en MVS Radio mencionó que el gobierno debería hacer una aclaración acerca del rumor que corría por los medios acerca del alcoholismo de Felipe Calderón, declaración que le costó su empleo en la cadena ya que Aristegui asegura que este fue un capricho del presidente. En vista de estos dos casos, podemos observar cómo los derechos más básicos están siendo negados, todo por una guerra innecesaria.
Conclusión
Al analizar algunos de los aspectos que hacen de un estado democrático liberal, he llegado a ciertas conclusiones.
          En primer lugar, el PRI no pretendió ser un estado democrático liberal de tiempo completo y su poder hegemónico no daba cabida a otros tipos de gobierno. Que estancó al país en un casi absolutismo y que negó derechos básicos a muchos sectores de la población, sin embargo, esos eran problemas distintos. Esto sin duda dejó secuelas que pensaban podrían curarse con la alternancia de poder, no obstante, lo problemas surgieron posteriormente.
          Analizando el Estado de Calderón, independientemente del Partido Acción Nacional, se puede deducir que vivimos claramente en un Estado Fallido, que por lo tanto no puede funcionar si quiera como estado democrático liberal, en términos de que los ciudadanos carecen de derechos institucionales básicos dada la aparición del narcotráfico y a la mala administración del presidente actual así como de su gobierno.
          A todo esto volvemos a la pregunta que nos trajo hasta aquí, “¿Era México un Estado más Democrático Liberal en el periodo priista que en el periodo actual?” Tenemos que tomar en cuenta el factor tiempo y los problemas que aquejan a cada sociedad en cada periodo presidencial.
          Basándome en las situaciones previamente planteadas, así como en el concepto de democracia liberal establecido, a pesar de tener condiciones deplorables en ambos periodos y estén probablemente en la misma línea ya que a pesar de que el estado priista no era democrático y el panista “según” si lo es, me atrevería a concluir que en un estado priista podrían haberse dado mejores condiciones para los ciudadanos que las que se viven actualmente con el gobierno de Calderón y el ejército en las calles a pesar de los mil abusos de parte del PRI. La inseguridad, el miedo y la represión son factores que se viven día con día en el 2010 que no nos permiten en muchos estados, salir a las calles. Marchas han comenzando en orden de demostrar que los mexicanos estamos hartos del trato que se le está dando a un problema de salud que sigue intentando ser neutralizado por todas las maneras posibles, menos las correctas. Nos ha costado lo suficientemente caro a los ciudadanos, si bien el narcotráfico siempre ha estado ahí y ha crecido, contemporáneamente nunca se había vivido una situación de tanta inseguridad en el país.
          Lo que Calderón hizo fue pisar un hormiguero con la ingenuidad y prepotencia de un niño, ahora las hormigas están furiosas simplemente buscando donde picar. Lo preocupante de este estado fallido, es que tiende a ser un problema de largo plazo y apenas está empezando, por eso me atrevo a decir que vivimos en un estado menos liberal de lo que pudo haber representado el PRI, porque todo está vinculado con un estado fallido que nadie sabe controlar.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Quién es quién rumbo al 2012

Las elecciones presidenciales están cada vez más cerca y los partidos políticos barajean diversos nombres. Mientras que el PAN sigue tratando de delimitar a sus 10 posibles candidatos (que al final resultaron ser sólo 8), mientras que el PRD trata de reunificarse y mostrar que la izquierda unida puede ser más poderosa (sí, incluso para olvidar viejos pleitos y juntar en un mismo evento a AMLO y Cárdenas), el PRI pareciera haber jugado su carta maestra desde hace mucho tiempo. Pero honestamente, ¿qué es lo que mueve al electorado mexicano? De política se puede decir mucho y a la vez nada, pero sobre el electorado mexicano… bueno, esa es otra historia. No sólo es cuestión de analizar las tempranas estrategias electorales que han usado los que a mi parecer podrían ser los tres candidatos presidenciales (Alonso Lujambio, Marcelo Ebrard y Enrique Peña) sino también de analizar los factores que influyen en el electorado mexicano. Para ello, se analizan 4 supuestos establecidos por Samuel L. Popkin en “The Reasoning Voter”. Cada uno de estos supuestos busca explicar cómo el electorado puede tener las herramientas para hacer un voto razonado.


1.      La información actual es fácil de usar y por lo tanto se considera más relevante que los datos o información pasada.


Debido a la constante publicidad que recibe el gobernador del estado de México, a la gente le resulta mucho más fácil obtener la información sobre el posible candidato presidencial. Rodeado de una atractiva campaña televisiva en horarios estelares sobre los logros de su gobierno, y contando con el apoyo de Televisa, Enrique Peña Nieto se postula como el mejor posible candidato rumbo a las elecciones del 2012. Los ciudadanos sólo tienen que prender su televisión, escuchar las noticias o ver los promocionales referentes al último año de gobierno de Peña Nieto para que queden algunos convencidos del buen trabajo del gobernador y además reciban una pequeña dosis de cómo podría ser el país si el mexiquense ganara las elecciones 2012. Para el ciudadano promedio, la información actual que ha sido divulgada por los medios de comunicación ha sido suficiente para decidir que en el 2012 nos vendría bien tener un presidente como Enrique Peña Nieto. 
            Aunque Marcelo Ebrard tiene a su disposición todo el sistema administrativo del D.F y recibe atención debido a sus políticas sociales de alto impacto (ayuda a grupos marginados, grupos minoritarios…), su imagen tiende a verse como débil. Actualmente el gobierno del D.F ya no ha estado presente en la información diaria, situación que ha hecho que los ciudadanos sientan una falta de constancia por parte del jefe de gobierno Marcelo Ebrard. Si bien en el pasado su gobierno estuvo mucho más activo, en la actualidad ha perdido el ritmo de trabajo o ya no ha formulado nuevas políticas. Debido a que el ciudadano común no posee el tiempo ni los recursos suficientes para adquirir información de primera mano, recurren a la información actual y muchas veces dejan la información pasada.
            En cuanto a Alonso Lujambio, la titularidad de la Secretaría de Educación Pública si bien le ha dado reconocimiento no necesariamente ha sido positiva. Marcado como el candidato directo de FCH y con un ritmo de trabajo débil, la información actual que circula sobre Lujambio tiende a ser negativa. Aun cuando su vida laboral pasada (casi en su totalidad académica) es remarcable, cuenta poco para el ciudadano común. Lo que al ciudadano le interesa es el trabajo actual que esté realizando en la SEP. Aunque Lujambio ha realizado campañas por casi toda la República, al ciudadano le interesan los resultados. Resultados que Lujambio no ha dado claramente.

2.      Es más fácil evaluar la competencia de un individuo que evaluar su desempeño legislativo.

Algunos ciudadanos se dejan guiar no sólo por el trabajo del candidato, sino también por los demás candidatos, es decir, evalúan a los demás competidores. En México es común, aunque cada vez menos, que los ciudadanos que aun no tienen un candidato afín observen a los demás candidatos y terminen dando su voto al que les parece no tan malo. Popkin se refiere a que cuando la gente no tiene los medios para obtener la información, se elije por simple eliminación deductiva. ¿Por qué este método favorecería  Enrique Peña Nieto?
Deductivamente, Enrique Peña Nieto se ve como el mejor candidato frente al del PAN simplemente porque la gente tiene la imagen que si dos sexenios panistas no fueron suficientes para resolver los problemas que abaten a México, un tercer sexenio no hará la diferencia. Si se asume que Alonso Lujambio sería el abanderado del PAN, Peña Nieto estaría en clara ventaja porque Lujambio representaría la línea directa del actual presidente (FCH).  Asimismo, Peña Nieto frente a sus competidores tiene la ventaja de la popularidad, situación que hace que la gente asuma una mayor confiabilidad hacia su persona.
Por otro lado, resolver adecuadamente la competencia entre Peña Nieto y Ebrard resulta menos clara que con la situación del PAN. El PRD (partido por el que competiría Ebrard) ha mostrado debilidades internas y se ha creado una imagen negativa  del partido de izquierda. Su relación con AMLO así como con grupos subversivos ha hecho que ciudadano califique al PRD como un partido conflictivo. Sin embargo, la imagen y trabajo de Marcelo Ebrard dista mucho de la típica imagen de su partido. El notable desarrollo urbano del D.F, así como su apoyo a grupos marginados ha hecho de Ebrard un candidato salvador de la mal vista izquierda mexicana.

3.      Se puede entender a un candidato si sus características demográficas se saben

Tanto Marcelo Ebrard como Alonso Lujambio han alzado la mano para declarar su convicción de contender en las elecciones presidenciales del 2012, estrategia que sólo ha servido para justificar sus acciones públicas. Sin embargo, Enrique Peña Nieto ha sido de los pocos que no ha declarado abiertamente su deseo, aunque claro está que su deseo está más que implícito en todo su proyecto como gobernador. Esta tenue línea entre la aceptación y dejar la duda ha hecho que se fortalezca la ventaja de Peña Nieto como posible candidato y vencedor en las elecciones presidenciales del 2012. Esta situación lo ha hecho ver ante el público como una persona trabajadora, leal y correcta.
            A diferencia de los demás supuestos mencionados por Popkin, este parece poco aplicable a la situación mexicana. Los tres candidatos provienen de orígenes parecidos, provienen de buenas familias, de la élite. Poca gente conoce las características demográficas de los candidatos. Sin embargo, conociendo los detalles demográficos de cada candidato, al menos superficialmente, quien tiene ventaja es Enrique Peña Nieto. Conocido mexiquense, proveniente de dos familias fuertemente políticas, Peña Nieto demuestra tener las ventajas generacionales que lo promueven como el mejor candidato para ser presidente.
            Alonso Lujambio, orgulloso de su historia vasca, muestra una cara y orígenes poco compatibles y atrayentes hacia el ciudadano común. Formado en escuelas privadas, Lujambio se muestra como una figura demasiado distanciada de la realidad mexicana. Su bajo perfil político apenas y es suficiente para los ciudadanos para otorgarle su voto. Aun cuando su pre-campaña ha iniciado con giras estatales, poca gente lo ve como un candidato cercano a las necesidades de la sociedad mexicana.
            Por último, Marcelo Ebrard viene a completar la línea de candidatos de buena familia. De una familia de origen francés y educado en escuelas privadas, Ebrard parecía lucir al principio demasiado propio. Sin embargo, su labor como jefe de gobierno lo acercó a la gente y poco a poco se ha ganado un lugar. La gente ahora lo reconoce como un buen gobernante que busca satisfacer las necesidades de la sociedad. Sin embargo, la falta de publicidad juega en su contra y Peña Nieto termina ganando la confianza de los votantes.


4.      Los candidatos pueden ser juzgados por quiénes son su amigos y simpatizantes

Los tres posibles “presidenciables” están bajo el constante escrutinio público, así como tienen a su alcance los medios necesarios para realizar pre-campañas a su favor, aun antes de que sean oficialmente reconocidos como candidatos presidenciales de cada uno de sus partidos. Como cabezas de sus respectivos puestos públicos (cómo gobernador del Estado de México, jefe de gobierno del D.F y Secretario de educación pública),  los posibles candidatos han ido permeando la política mexicana tratando de buscar un lugar dentro de alguna candidatura presidencial. Las fichas se han ido moviendo aun cuando apenas el presidente Calderón iniciaba su sexenio.
Colmado del apoyo del principal medio de comunicación y visto como la “guapa” figura que podría darle un giro al país, Enrique Peña Nieto se postula cada vez más como el candidato más fuerte a vencer en las elecciones presidenciales. Las conexiones de Peña Nieto con Televisa han hecho que la mayoría de la población mexicana (comúnmente al pendiente de la televisora) dé su confianza al candidato ya que es una extrapolación de la confianza que le tienen a Televisa. Aun cuando se le relaciona con el grupo Atlacomulco, la gente no lo ve tan mal. El tener a su lado a Angélica Rivera, conocida por el público como la Gaviota, hace que la gente piense que Peña Nieto convive con el “pueblo”.  
Aun cuando a Peña Nieto se le relaciona con el ex-presidente Carlos Salinas, no toda la gente tiene clara esta relación. En cambio, Alonso Lujambio es juzgado negativamente por su fuerte relación con FCH y Fox. Simpatizantes tiene pocos, y a los que la gente los relaciona (los mencionados anteriormente) tienen niveles de popularidad bajos, situación que entorpece su candidatura. Aun cuando es el Secretario de Educación Pública, no recibe el apoyo de Elba Esther Gordillo, dirigente del sindicato de trabajadores de la educación. El apoyo hacia Marcelo Ebrard es diverso, principalmente por la ruptura interna que existe en su partido. Sin embargo, mayoritariamente recibe apoyo dentro de su partido del Foro Nuevo Sol, formado Eloí Vázquez. Asimismo recibe cierto apoyo moral por parte de AMLO. Sin embargo, el apoyo mostrado a Ebrard es débil y la gente lo toma con poca consideración. Realmente quien tiene los simpatizantes y amigos políticamente correctos es Peña Nieto. El fuerte lazo entre él y Televisa ha hecho de él un candidato muy fuerte rumbo al 2012.


Ana Karen Mendoza Montealegre
Ciencia Política
UDLAP


viernes, 13 de mayo de 2011

¿Ha sido el modelo neoliberal un fracaso para México?


Introducción
En el presente trabajo compararemos y analizaremos los períodos comprendidos por los sexenios neoliberales, es decir, desde 1982 con De la Madrid hasta nuestros días, con la presidencia de Felipe Calderón. Los libros que tomaremos como fundamento son los siguientes: México: Hacia un nuevo Estado de Luis Medina Peña, con referencia a los períodos que van de De la Madrid a Zedillo. El libro de Andrés Manuel López Obrador La mafia que se adueñó de México y el 2012, funciona en el aspecto crítico para complementar el análisis del sexenio salinista, pero también para cubrir un análisis de los sexenios de Fox y Calderón.
Así mismo,  para la aproximación a las políticas neoliberales en su conjunto, se utilizó el texto de José Luis Cabo, México más allá del neoliberalismo. Opciones dentro del cambio global. Para el acceso a los antecedentes de la crisis económica del 94 y cómo se desarrolló, se tomó el libro The return of depression economics de Paul Krugman, premio Nobel de economía 2008. Para complementar el análisis de las políticas neoliberales de los sexenios de Zedillo y Fox, aunque resulte paradójico, se utilizó el libro La década perdida del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Marco teórico y contexto empírico
Para entender el modelo neoliberal que tenemos hoy en día, es necesario remontarnos a la década de los setentas. Desde la revolución, el gobierno había controlado férreamente una economía en la cual el comercio y las industrias, a excepción de las maquiladoras, estaban orientadas al mercado interno. La economía resultaba poco competitiva. El crecimiento económico era alto y constante: el Producto Interno Bruto por habitante se incrementó anualmente en una tasa del 3.14% entre 1935 y 1982. La economía tenía fallas ocasionadas por un gobierno corrupto, una poderosa clase empresarial y uniones sindicales con fuertes vínculos al PRI. Sin embargo, a pesar de lo grave de los errores, no tuvieron resultados tan negativos, debido a que se tenía una política fiscal austera, había crecimiento continuo  y  lo más importante, no había crisis.
Sin embargo toda esta mesura económica y fiscal, se ignoró cuando a finales de los setentas se descubrió petróleo. Los grandes préstamos de especuladores llegaron a México y esto, combinado con una política fiscal y monetaria irresponsable por parte de los sexenios de López Portillo y Echeverría trajo dos devaluaciones y las inevitables crisis económicas posteriores.
Era evidente a todas luces, que se tenía que cambiar el rumbo de la economía. Resultaba insostenible seguir con los modelos económicos orientados al corto plazo y basados en un desequilibrio fiscal y una pésima política de tipo de cambio. Cambiar el modelo fue muy fácil, se usó el mismo discurso que años antes había funcionado para adoptar el modelo keynesiano-cepalino de sustitución de importaciones: “el modelo se ha agotado”.
Fue así como en 1982, Miguel de la Madrid llegó a “Los Pinos” con un gabinete conformado por jóvenes economistas conocidos como “los tecnócratas”. Los tecnócratas eran una clase política aparte ajena al tradicional PRI de los dinosaurios. Este nuevo grupo vino con una ideología económica diametralmente opuesta a la política económica que se había visto en los sexenios anteriores. Su base ideológica provenía de la escuela neoliberal austriaca encabezada por Ludwig Von Mises y Felipe Hayek (la cual había tenido éxito en la implementación de políticas durante las administraciones de Reagan y Tatcher) así como de la escuela monetarista de los “Chicago Boy’s” encabezada por Milton Friedman (sus ideas habían sido particularmente exitosas en el caso chileno, con el dictador Pinochet al mando).
Durante el gobierno de De la Madrid ocurre el cambio al neoliberalismo, aunque de una manera paulatina y sutil; si bien se tomaron una serie de medidas que hoy en día se pueden juzgar como de corte neoliberal, en especial la inclusión de México al TLC. Sin embargo, debemos considerar que las políticas adoptadas por su gobierno (y en especial en la primera mitad del sexenio), más que deberse a un cambio ideológico, fueron medidas inevitables cuya intención era contrarrestar los malestares ocasionados por la crisis. Es decir,  como lo menciona Medina Peña: “Las medidas que se tomaron al principio no proponían un drástico rompimiento con el pasado, sino una suerte de corrección de ese pasado, considerado valioso en sus aspectos institucionales.” (244) Lo valioso del pasado era la austeridad fiscal y la prudencia en política monetaria. Sin embargo, en 1986 como resultado de la caída de los precios del petróleo (el precio declinó de 25 a poco más de 12 dólares en un año) y del crack bursátil de Wall Street denominado como “black monday”, el gobierno se ve obligado a renegociar su deuda con el Fondo Monetario Internacional. Es entonces cuando por medio de una carta de compromiso con el FMI (basada en un esquema de política monetaria implementado en los ochentas y noventas llamado Plan Brady) el gobierno se ve obligado a llevar a cabo una serie de reformas arancelarias para abrir el comercio que el país necesitaba tanto. Como señala Medina Peña: “En suma, ni el consumidor ni el país salían ganando al preservar privilegios y protecciones arancelarias que habían perdido su justificación.” (251).  Es debatible si el sexenio de De la Madrid estuvo casado con una ideología neoliberal o simplemente se hizo lo que debía hacerse en un momento de crisis, sin embargo lo que es claro es que es durante su gobierno cuando se abren las puertas a una nueva clase política que dominaría la política económica hasta la actualidad. El modelo neoliberal, directa o indirectamente, se había puesto en marcha.
Es en la presidencia de  Carlos Salinas de Gortari cuando el discurso neoliberal, o como se llamó en ese sexenio el “liberalismo social”, adquiere una dimensión mucho mas radical. Es durante este sexenio cuando se pone en marcha la receta neoliberal y con base en dos ejes que el presidente Salinas supo negociar y vender muy bien. El primero de estos ejes es el de la privatización de las paraestatales. Durante el sexenio de De la Madrid se realizaron privatizaciones de varias paraestatales, sin embargo estas fueron empresas quebradas que operaban en rubros secundarios y que se remataron por el alto gasto que implicaban al gobierno. Con Salinas no pasó esto, las privatizaciones fueron mucho mas agresivas y en rubros estratégicos: banca, telefonía, aviación. “Se desincorporaron 191 empresas hasta principios de 1993, entre ellas las más grandes y productivas, como Mexicana de Aviación y Teléfonos de México, además de la banca nacionalizada.” (Medina Peña, 307). Es importante señalar que la privatización de estas empresas y en particular de los bancos, se hizo a través de subastas llenas de operaciones fraudulentas; las paraestatales fueron vendidas a manos de empresarios sin  experiencia en el sector, como critica López Obrador: “De todos ellos (los banqueros) solo tres tenían experiencia bancaria, muchos eran propietarios de casas de bolsa o no contaban con ningún mérito empresarial”. (López Obrador, 21)
El otro eje en el que se basó la política económica del salinismo fue el Tratado de Libre Comercio con América del Norte el cual se concentró en derribar las barreras comerciales con E.U.A. y Canadá. Una vez conseguido este éxito, que fue en realidad la cereza de pastel de su sexenio, Salinas se dedico a abrir las fronteras comerciales con Asia y Europa. Esa política de apertura comercial continuaría en los sexenios posteriores, a tal grado que hoy en día México es el país del mundo con más tratados de libre comercio.
La política salinista tuvo una popularidad tremenda. Hechizó a México al vender la idea de que mediante el liberalismo social podíamos llegar al primer mundo y exportó este sueño a los demás países a tal grado que países de Europa Oriental y Latinoamérica empezaron a imitar el  llamado “milagro mexicano”. El llamado “liberalismo social” no era otra cosa que el neoliberalismo, el cambio en la terminología favorecía la aceptación y rodeaba a la economía de un halo que no era sino mercadotecnia pura.
En 1994 sobreviene la crisis económica conocida como “el error de diciembre”, seguida de la peor crisis financiera de la historia del país, ambos desastres ocurren a tan solo unos meses de tomar cargo en el poder el nuevo presidente electo, Ernesto Zedillo. Las causas de la crisis se ahondarán posteriormente, por el momento nos basta decir que esta crisis trajo como consecuencia el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional como había ocurrido en crisis anteriores. Sin embargo la diferencia esta vez fue que el FMI sometió a México a una serie de políticas económicas que ya no se basaban en el Plan Brady sino en un nuevo plan denominado “Consenso de Washington”.
El Consenso de Washington proviene de un artículo publicado en 1990 por el economista John Williamson que se titula “What Washington means by Policy Reform”. En este artículo se proponen diez instrumentos necesarios para reducir la deuda externa. Estos son: disciplina fiscal; reordenación del gasto público hacia campos que ofrecieran simultáneamente altos rendimientos económicos; reforma fiscal mediante la disminución de las tasas marginales y aumento de la base fiscal; liberalización de las tasas de interés; tipo de cambio competitivo; liberalización del comercio; liberalización de entradas de inversión extranjera directa; privatización; desregulación y certidumbre en derechos de propiedad.
El FMI al igual que el Banco Mundial y el Tesoro de E.U.A. apadrinaron estas recomendaciones y las volvieron dogmas neoliberales así como condiciones de préstamos para países que necesitaban urgentemente crédito (tales fueron los casos de México, debido al error de diciembre y de Rusia, por el reciente colapso de la U.R.S.S.). Sin embargo, el consenso de Washington fue más allá y añadió una serie de normas no incluidas en el acuerdo original, tales como  la liberalización de cuentas de capital, una política monetarista, economía supply-side (basada en la exenciones fiscales y regulación mínima) y la reducción de la intervención pública a su mínima expresión.
No sólo fueron estas reglas del FMI las que amarraron la política económica de México; fue también la creencia fundamentalista y radical de los líderes y académicos mexicanos de que la combinación correcta incluía necesariamente: el neoliberalismo, las fuerzas del mercado y la política del consenso de Washington. A esta combinación correcta de ideologías se suma la permanencia de los encargados de llevarlas a cabo: los secretarios de hacienda y presidentes del Banco de México de los últimos tres sexenios se repiten sexenio tras sexenio, como menciona López Obrador. (López Obrador, 54)
La lista de los personajes se repite o se alterna: Guillermo Ortíz fue secretario de hacienda los primeros cuatro años del sexenio zedillista, y después pasa a la dirección del Banco de México, ¡diez años! En 2009 fue reemplazado por Agustín Carstens, antiguo secretario de hacienda con Felipe Calderón. Además de estos nombres cabe destacar a Francisco Gil y Pedro Aspe, antiguos secretarios de hacienda, quienes implementaron durante los sexenios de Zedillo y Fox, presupuestos basados en políticas neoliberales que se caracterizaron por el recorte en el gasto social.
En resumen, el país lleva 29 años implementando medidas neoliberales. Ahora toca el turno de cuestionarnos: ¿a dónde nos han llevado estas políticas?

Análisis
A veintinueve años de iniciado el experimento neoliberal que toma como base el axioma capitalista de menos estado y más mercado, la prosperidad y el desarrollo que el sistema prometió están muy lejos de los datos macroeconómicos. No nos dejemos engañar por las cifras que indican estabilidad y un crecimiento continuo del modelo neoliberal. Desde que se implantó el modelo neoliberal la tasa de crecimiento ha tenido un promedio de 2.2% anual. Es importante recalcar de esta cifra, que al ser contrastada con el crecimiento poblacional, se reduce de manera significativa. No basta limitarnos al PIB, sino contabilizarlo per cápita. Es así que el PIB per cápita de nuestro país en los sexenios neoliberales ha crecido únicamente al 0.02 % anualmente. Este es un dato alarmante, pues arroja la verdadera dimensión del crecimiento económico, en la perspectiva del crecimiento poblacional, resulta claro que el crecimiento va apenas ligeramente superior a lo debido. Es decir, México apenas crece 0.02 % más de lo que crece su población.
Otro dato que es importante señalar es que los salarios mínimos han perdido desde 1982 a 1999 el 70.2% de su valor adquisitivo, poco más de la tercera parte. Esta pérdida sustancial de la economía repercute directamente en la sociedad y provoca un enorme deterioro en el tejido social.
Sin embargo, revisemos de nuevo a la implantación del modelo neoliberal. El modelo fue originalmente propuesto para solucionar la enorme deuda y déficit externo que tenía el gobierno tras los sexenios de López Portillo y De la Madrid. Surgió como la solución ante los históricos problemas de deuda mexicanos, como lo señala José Luis Calva:
Precisamente, la estrategia económica neoliberal fue introducida en México con la promesa de “elevar el ahorro interno” para evitar “depender nuevamente en el futuro de recursos externos en forma excesiva”. No obstante, los pasivos externos de México crecieron de manera explosiva, saltando de 91,753.6 millones de dólares (MDD) al cierre de 1982 (después de la crisis de la deuda que estalló en agosto) a 270,196.9 MDD en 1994, cuando estallo el más grave colapso financiero de la historia mexicana, alcanzando los 344,174.2 MDD al cierre de 1999, lo que representa, a valor presente, más del doble de los pasivos acumulados hasta 1982. (81)
Es decir, que lejos de fomentar el ahorro interno, disparó los pasivos a más del doble y desembocó en un colapso financiero, que se conoció como “el efecto tequila” por las repercusiones que tuvo la debacle mexicana en otros países.
En términos macroeconómicos podemos ver tres grandes errores en el sistema neoliberal. El primer error es que el crecimiento económico fue a la par del poblacional, lo que lo vuelve insuficiente y escaso para un país en desarrollo. El segundo, los pasivos externos de México crecieron de manera exponencial con la implementación del modelo y sobre todo después de la crisis del 94. La deuda del país ha ido en aumento año con año.  El tercero, probablemente el más alarmante, es que en términos de salarios reales, el poder adquisitivo de la clase trabajadora cayó en un 70.2% lo que se traduce en un incremento en la pobreza.
De acuerdo con las cifras de la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL), 18.7 millones de mexicanos cayeron en la pobreza entre 1984 y 1996, lo que implicó una regresión social de casi cuatro décadas, hasta niveles de pobreza que habían sido superados por el modelo de la Revolución mexicana al principiar los sesenta (citado por Luis Calva, 79).
Después de analizar los estragos macroeconómicos que el periodo neoliberal ha traído a la economía mexicana, es hora de analizar las políticas puntuales que llevaron al país a este abismo. Es importante realizar una clara distinción entre neoliberalismo puro y neoliberalismo mexicano, para entender el impacto del modelo económico. Es decir, hay que saber diferenciar claramente qué políticas económicas se fundamentaron en las teorías puras neoliberales y cuáles tuvieron su origen en un simple dedazo mexicano disfrazado de neoliberalismo. Por ejemplo, la devaluación del 94 fue una actitud irresponsable del secretario de hacienda, Serra Puche; la insurgencia de los zapatistas o el asesinato de Colosio constituyen acciones políticas aisladas, muy cerca de nuestras prácticas políticas y muy alejadas de los principios de la escuela austriaca.
Durante el sexenio de De la Madrid, como se mencionó antes, las políticas económicas implementados fueron las que el país requería: incrementar la base fiscal así como reducir el gasto. Se cuidó de aplicar los recursos en rubros necesarios y se terminaron solamente los proyectos ya puestos en marcha por los sexenios anteriores. Las paraestatales que se privatizaron en esos momentos no tenían que ver con las funciones básicas del gobierno, los tradicionales elefantes blancos. Se llevaron a cabo las reformas estructurales necesarias para orientar la economía estatista y proteccionista, a una de corte mixto, con una mayor apertura de mercado. En resumen, el sexenio de De la Madrid no tuvo una serie de políticas que se puedan considerar como neoliberales en extremo, sino más bien instrumentos que resolvieron problemas específicos en tiempos de crisis. Como señala Salinas de Gortari:
Si el término neoliberal se aplica a cualquier régimen que utiliza algunas de estas medidas, serían neoliberales los gobiernos de Patricio Aylwin en Chile, Luis Ignacio Lula da Silva en Brasil, Hugo Chavez en Venezuela, Tony Blair en el Reino Unido y Francois Miterrand en Francia: la rigidez taxonómica llevada al absurdo (67).
Para analizar las políticas y tropiezos del sexenio de Salinas es obligatorio salirnos del contexto de su libro y dirigirnos al análisis que realiza el economista Paul Krugman. El autor señala que el gobierno salinista tuvo dos talones de Aquiles. El primero fue que la apertura comercial y en particular el TLC trajeron consigo un enorme desajuste en la balanza comercial. “En 1993 el déficit de la balanza llegó a ser del 8% del PIB, algo nunca antes visto en México.” (Krugman, 42). El otro problema que señala Krugman es que a pesar de todas las reformas económicas, las privatizaciones y la apertura del mercado, no había crecimiento. La economía entre 1990 y 1994 creció a un promedio 2.8%, poco adelante del crecimiento poblacional. El economista Rudiger Dornbusch del MIT, profesor del Dr. Pedro Aspe, publicó un artículo en 1993 llamado “Mexico: Stabilization, Reform, and No Growth”. La tesis central del artículo es que el freno del crecimiento y la razón del desbalance comercial era la sobre valoración de la moneda mexicana, que no permitía que los productos mexicanos compitieran en el exterior y el país creciera.  Era necesario ajustar el tipo de cambio de la moneda. Sin embargo, 1994 era año electoral y el PRI tuvo que usar la caja chica del gobierno federal, lo cual vació las reservas internacionales e hizo que el precio del peso se fuera más alto. En diciembre de 1994 se hubiera podido subir las tasas de interés para hacer atractivo el ahorro y evitar una fuga de pesos. Sin embargo, esto hubiera dañado a los negocios y el país, después de un lento crecimiento, ya estaba al borde de la recesión. Otra opción era devaluar la moneda, y ésa fue la que tomó el gobierno.  Pero mal implementada. Como dijo el economista Isaac Katz en una entrevista: “La devaluación del 94 entraría en un libro de texto como un ejemplo de cómo no hacer una devaluación.” Krugman propone dos reglas para hacer una devaluación, de acuerdo a la experiencia de previa  de Gran Bretaña. La primera es: si vas a devaluar, hazlo por el monto necesario; el gobierno no se puede quedar corto y tratar de especular con la moneda; hay que amputar la pierna de una vez por todas. La segunda es que después de hacer la devaluación, el gobierno debe de dar la señal de que todo está bajo control, hay que evitar el pánico, la especulación y el riesgo sistémico. Como escribe Krugman:
Mexico rompió las dos reglas: La devaluación inicial fue del 15%, sólo la mitad de lo que economistas como Dornbusch habían sugerido. Y la actitud del gobierno fue todo menos tranquilizadora. El nuevo secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche, apareció arrogante e indiferente ante la opinión de los acreedores internacionales. Mucho peor fue que poco después se supo que empresarios Mexicanos habían sido consultados de la devaluación con anticipación, brindándoles información privilegiada a inversionistas extranjeros. La fuga masiva de capitales era inevitable, y el gobierno Mexicano pronto tuvo que dejar en libre flotación el tipo de cambio (47).
La devaluación provocó que los bancos se quedaran sin solvencia y de ahí fue inevitable una crisis financiera. El resultado: la peor crisis económica de la historia; el gobierno tenía que inyectar liquidez en los bancos, pidió ayuda al FMI y contrajo las responsabilidades señaladas por el Consenso de Washington.
No puede responsabilizarse al modelo neoliberal de la crisis del 94, ya que gran parte de los problemas surgieron por no optar por una moneda de libre flotación, algo elemental en una economía de mercado. Lo que ocurrió fue una combinación de factores de índole político elecciones del 94, el peso sobrevaluado, la firma del TLC y el asesinato de Colosio. A los factores políticos se sumaron una serie de malas decisiones gubernamentales, las decisiones económicas se tornan políticas.
Lo que si es evidente es que gran parte de la culpa de la crisis financiera se debió a una política de privatización de bancos mal hecha por Salinas y que trajo como consecuencia banqueros inexperimentados, desregulación y políticas bancarias laxas. El resultado: un exceso de especulación y préstamos irresponsables que orillaron a los bancos a la falta de liquidez al principio del 95, lo que ocasionó el rescate bancario y el consecuente endeudamiento del país.
Asimismo las políticas agresivas de privatización durante el salinismo trajeron la inevitable formación de oligopolios en industrias claves para el desarrollo del país tales como telecomunicaciones, bancos y ferrocarriles. Estas privatizaciones crearon en México una clase oligarca con un poderío jamás visto en el país. Hoy en día, es evidente su injerencia en las decisiones políticas del país y lo más grave es la subordinación del progreso de México a los arreglos de precios y a la falta de competencia. Monopolios privados caros y sin compromiso.
Posteriormente, con el sexenio de Zedillo, Fox y Calderón las políticas públicas han seguido los lineamientos del Consenso de Washington; pero quedan pendientes las reformas estructurales propuestas por gobiernos neoliberales. Como resultado, tenemos un cambio que se queda corto y que resulta ineficiente. Se aplican políticas neoliberales en sectores selectos de la economía (como los programas sociales y la educación); sin embargo, en otros sectores se continúan políticas del PRI de los años 70, como PEMEX; se protege a la clase empresarial y se fomentan los oligopolios. Como ejemplo, la cancelación en el sexenio de  Zedillo, del título de concesión, que a través de la Cofetel, obligaba al sector de las telecomunicaciones a estar abierto a la competencia. Este es uno de los ejemplos de cómo, paradójicamente y bajo la “bandera” neoliberal (que en realidad es la antítesis de las teorías de Von Mises), se crearon monopolios que resultaron en fortunas descomunales.
Lo grave de esta situación es que, en materia de gasto presupuestal, se ha limitado en aspectos estratégicos tales como: ciencia, educación, infraestructura y combate en la pobreza. Las políticas sociales, desde “solidaridad” hasta “oportunidades”, han sido ineficientes y se han quedado cortas. Los datos publicados por la CEPAL en 2006, establecieron una regresión histórica de casi cuarenta años. La población en situación de pobreza en México se había mantenido exactamente igual por diez años: alrededor de 40 millones de mexicanos. Lo irónico es que, bajo el esquema neoliberal, la pobreza empeora cuando la economía crece. Esta disparidad es ocasionada por la enorme brecha de desigualdad y marginación social que trae el neoliberalismo y que ha disparado en las últimas décadas la inmigración y la economía informal.
Conclusiones
En conclusión, los últimos años de “neoliberalismo” permitieron que una clase privilegiada de economistas, defina el rumbo del país. Esto ha traído como resultado la peor crisis financiera de México, la creación de oligopolios, desigualdad social, la destrucción de la clase media, estancamiento económico y la privatización concedida a los favoritos del presidente en turno.
El truco aquí es que no estamos hablando de México, sino de Rusia. Un país que aplicó los mismos experimentos neoliberales en base al Consenso de Washington y asesorados por economistas estadounidenses. Sin embargo, los resultados fueron los mismos. El fracaso ruso no sólo resulta igual que el de México, sino por las mismas razones: un sistema político corrupto que no es compatible con la ideología neoliberal-demócrata.
En el 2000 John Williamson publicó un artículo en el que se lamentó por su artículo anterior: “What Washington means by Policy Reform”, que sirvió como base para crear el Consenso de Washington, se hubiera convertido en una especie de ideología y fundamentalismo del mercado. Él dijo que escribió el artículo para crear una serie de recomendaciones que los países debían seguir para mejorar su deuda externa; no como una biblia del neoliberalismo para ser aplicada, indiscriminadamente, en países en desarrollo.
Y es aquí donde yace el problema neoliberal. El problema empieza en querer aplicar teorías abstractas a cualquier país, como si se tratará de una varita mágica que solucionaría todos los malestares económicos a partir de la apertura del mercado. Eso fue lo que pasó en México. El gobierno se casó con una ideología sin ser un país democrático, esto contagió y politizó el sistema y se “tropicalizó”. La clase política creó un neoliberalismo “a la mexicana”. La ideología neoliberal que se vendió no fue la que recibió el país. En México tenemos actualmente una extraña transición entre el la economía posrevolucionaria de los 30’s a los 70’s con una mezcla de apertura de mercado. Lo triste es que nos quedamos con lo peor de los dos sistemas; del sistema posrevolucionario mantuvo paraestatales obstruidas por corruptos sindicatos; del neoliberalismo se apropió del saqueo de unos cuantos en nombre del mercado y con la falta de regulación que nos hace muy susceptibles a las crisis.
El neoliberalismo se aceptó como un dogma y cualquier crítica se descartó por los tecnócratas; nunca se dieron cuenta que su error no yacía en la fallas macroeconómicas de la  teoría, sino en la arrogancia de asumir que, a través de una ideología mal adaptada, se tienen todas las soluciones.

Íñigo López Vázquez


Bibliografía

Calva, José Luis. México más allá del neoliberalismo. Opciones dentro del cambio global. México: Plaza y Janés, 2000.
Krugman, Paul. The Return of Depress on Economics and the Crisis of 2008. New York: W.W. Norton & Company, Inc., 2009.
López Obrador, Andrés Manuel. La mafia que se adueñó de México…y el 2012. México: Random House Mondadori, 2010.
Medina Peña, Luis. Remembering. Hacia el Nuevo Estado. México, 1920-2000. México: Fondo de Cultura Económica, 2000.
Salinas de Gortari, Carlos. 1994 La “década perdida” 1995-2006. Neoliberalismo y populismo en México. México: Editorial Debate, 2008.