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domingo, 2 de octubre de 2011

Plan de empleo de Obama, ¿reelección o castigo?


Por Carla Musi Treviño
Relaciones Internacionales - UDLAP

En vista a las elecciones del 2012, el presidente Obama ha recurrido a diferentes estrategias para su campaña de reelección, una de las cuales es su ya famoso plan de trabajo, Jobs Bill. Dicho plan ataca a uno de los problemas mas importantes que enfrenta el país: el desempleo. El plan básicamente consiste en una inversión de 447 miles de millones de dólares en la reducción de impuestos de nómina para empleados, estimular la renovación de las escuelas y otros proyectos de construcción, proveer fondos de para empleados del sector público y extender el seguro de desempleo. El plan va a ser financiado por la eliminación de las reducciones de impuestos a los “millonarios”, es decir, los que más tienen. Esta iniciativa, respuesta de Obama ante el creciente desempleo, ha causado mucha controversia.

Desde el principio de la iniciativa los republicanos han declarado estar categóricamente en contra de cualquier incremento permanente de impuestos, justificando su argumento con que no es la respuesta adecuada para solucionar el desempleo. Obama sostiene que es la medicina para combatirlo, respondiendo a las declaraciones de los republicanos ha declarado que si la ley no pasa será totalmente culpa de ellos, acusándolos de que la razón de fondo a su negativa es no querer que él obtenga un resultado positivo para las elecciones. Es interesante ver el choque de intereses de ambos partidos reflejados en ésta ley, cada uno dando su argumento justificándolo en el bien del país pero pensando en las elecciones.

En su ya comenzada campaña de reelección, Obama está recorriendo el país dando diferentes mensajes a su electorado. En sus discursos hace constantes referencia al plan de empleo de manera directa e indirecta, sobre todo en escuelas. Es interesante ver la cambiante estrategia de Obama, con una postura más agresiva, ha sorprendido ha muchos, sobre todo a los Republicanos. Históricamente, un presidente que gana una guerra gana una reelección, pero un presidente que enfrenta una crisis económica no. Con la muerte de Osama Bin Laden la popularidad de Obama aumentó categóricamente, sin embargo, con una crisis económica en puerta y uno de los mayores niveles de desempleo en la historia no hay un panorama claro para él. Es por eso que su plan de trabajo es tan importante, porque es su solución ante la crisis y la respuesta de los republicanos es la manera que Obama le quiere decir al pueblo Estadounidense que la crisis no es su culpa.

Obama está recurriendo a las minorías y a los jóvenes que le dieron la presidencia, sin embargo, esta iniciativa de ley es la supuesta respuesta al desempleo. Obama se enfrenta a un futuro incierto, aparte de la fuerte oposición republicana, ahora no cuenta con el apoyo completo de su mismo partido. Va a ser interesante ver reflejado el resultado de la iniciativa en la opinión pública. A estas alturas todo puede pasar, si la iniciativa procede ¿será realmente la solución al desempleo? ¿se podrá reelegir con la iniciativa? Y si no procede, ¿como reaccionará la opinión pública? Tanta controversia ha dado la iniciativa que parece ser un indicador de lo podría pasar con las reelecciones, puede resultar siendo la mejor estrategia para su segundo periodo o un castigo al mal manejo de la crisis.

martes, 20 de septiembre de 2011

Una cucharada de su propia medicina para los Republicanos


Por Ana Karen Mendoza Montealegre
Lic. Ciencia Política
Universidad de las Américas Puebla

Estados Unidos atraviesa por una profunda crisis económica que no parece darle oportunidad de recuperación al gobierno norteamericano. El gobierno del presidente Obama se enfrenta a un grave problema de desempleo, a un elevado déficit y sobre todo a una popularidad que día tras día va en caída.  Las estadísticas no mienten (al menos eso dicen):  Obama se encuentra en la cuerda floja para las próximas elecciones presidenciales del 2012. Si el actual presidente desea y quiere ser reelecto tendrá que proponer medidas drásticas para resolver la situación económica que enfrentan sus connacionales. Por supuesto que la resolución de los problemas no depende sólo del ejecutivo, el legislativo tendrá que asumir su rol, y buscar concretar medidas que terminen con la difícil situación de miles de estadounidenses.

La semana pasada el presidente Obama presentó oficialmente al Congreso su propuesta de un plan de $447 miles de millones de dólares para subsanar la falta de empleos. Sin embargo, la propuesta busca recaudar el dinero imponiendo impuestos más altos a quienes más tienen y dando subsidios a quienes menos tienen. Esta línea discursiva hizo que casi de inmediato los representantes y senadores Republicanos declararan su negativa a pasar dicho plan. Para los Republicanos resulta apocalíptica la idea de mayores impuestos para mayores empleos. Asimismo, el plan del ejecutivo busca reducir el déficit haciendo recortes a los presupuestos de Medicaid y Medicare, lo que ha alzado voces debido a que el sistema universal de salud costará más a los ciudadanos.  La respuesta de Obama ante sus detractores ha sido: necesitamos dinero, y ese dinero tiene que venir de algún lado.

Como puede verse, la posición del presidente Obama ha cambiado. Ya no más se deja intimidar por los Republicanos y ha cerrado líneas de negociación. El misterio de todo esto es averiguar por qué lo ha hecho. Me atrevo a aventurar que esto va más allá de un simple hartazgo hacia los Republicanos; mi hipótesis se acerca más a que Barack Obama quiere demostrar al electorado estadounidense de que si su país atraviesa por esta mala situación es porque sus representantes así lo han querido. Obama está intentado “lavarse las manos”, por eso de si no resulta su plan. Con niveles tan bajos de empleo, Obama sabe perfectamente que su electorado se está perdiendo.

La proximidad de su posible reelección ha hecho que deba sacar toda la carne al asador. Al menos así podrá decir al electorado que fueron los Republicanos los culpables de que no se solucionara el desempleo, dándole así batalla a las miles de acusaciones de parte de los republicanos y de la facción del Tea Party. Ahora Obama les está dando a los Republicanos un poco de su propia medicina. Querían pelea, pues el presidente está respondiendo (para mal o para bien). Ahora sólo toca esperar que esta estrategia le funcione a Obama no sólo con los representantes sino también con el propio electorado. Será difícil reparar la crisis laboral que afecta al vecino país, pero al menos quizá Obama logre maquillar esta crisis por un tiempo más, quizá el tiempo necesario para lograr la reelección (la cual cada vez se ve más difícil). Quizá el electorado también se dé cuenta de la responsabilidad de los Republicanos. Y tal vez los Republicanos por fin asuman que el presidente Obama también puede exigir.