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miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Qué esperar de los candidatos a la presidencia en Guatemala?


por: Linda María González Paz
Ciencia Política- UDLAP


El próximo 6 de noviembre se elegirá definitivamente el futuro de más de 13 millones de guatemaltecos, esperando un cambio político que otorgue confianza en el sistema político en Guatemala, garantizándoles la vida, libertad, justicia, seguridad, paz y desarrollo integral de los próximos cuatro años. A pesar de que en los últimos años han sido muestra de una gestión pública y política carente de valores e iniciativa de desarrollo a nivel interno e internacional, que hemos presenciado cómo se violenta el principio de independencia de poderes del Estado y la autonomía nacional, marcada específicamente por escándalos de corrupción, malversación de fondos del Estado, estafas, involucramiento del crimen organizado en decisiones políticas y prepotencia de los gobernantes al no ser conscientes del cambio radical que necesita nuestro país, llevando a los guatemaltecos a perder la confianza en la democracia, las instituciones del Estado y los gobernantes.

Manuel Baldizón, candidato a la presidencia de Guatemala por el partido Libertad democrática renovada piensa y cree que Guatemala cambiará en su gobierno cuando realmente no es consciente que sus propuestas no pueden realizarse, por ejemplo, su propuesta de crear el bono 15 es absurdo, pues dentro de la economía cerrada de Guatemala, el presupuesto apenas alcanza para subsistir lo que exigen los guatemaltecos sumándole la corrupción dentro del gobierno, es inconcebible pensar en un bono para el trabajador cuando ni siquiera lo que le corresponde es bien pagado, es decir, esta es una de sus fouls, ya que no medita que lo que Guatemala necesita más que cualquier cosa es seguridad nacional, porque la ola de violencia que atañe a mi país es incontrolable y ni siquiera las fuerzas armadas pueden contra ello. Además a este candidato se le atribuye algo fundamental, su alianza directa con el crimen organizado, ya que es seriamente cuestionado de dónde saca tanto dinero para sus campañas, y cómo sus propuestas son de altos niveles económicos estando consiente de la crisis económica de Guatemala, piensa que Guatemala es un país del primer mundo (económicamente hablando), pues además entre sus demás propuesta o pilares como el expresa son: Guatemala segura y con justicia, transformación de la educación para el desarrollo del país, desarrollo nacional económico-ambiental, familias sanas y activas y finalmente desarrollo humano y social. Cada uno de estos pilares son simplemente una forma más de comprar al Pueblo guatemalteco con bajo nivel de educación, ya que no estas personas simplemente esperan a un gobernante que pueda satisfacer sus necesidades agrícolas, más no están interesados en avanzar al desarrollo socio-económico, proporcionando seguridad ante cualquier crimen organizado, grupos juveniles “maras” y ofreciéndoles un futuro con mayores oportunidades de empleo y bienestar.

Por otro lado lo que esperamos del otro candidato Otto Pérez Molina es muy significativo y prometedor, ya que él es el dirigente del Partido Patriota, partido político caracterizado por su “mano dura sobre los criminales”, Guatemala se pronostica con un futuro prometedor, ya que este candidato en su segundo intento por la presidencia de Guatemala se ha dado a conocer como un hombre justo, con formación militar, para mí opinión es lo que realmente necesita Guatemala en estos momentos de caos político, ya que como recordaremos luego de más de 30 años de poder militar en Guatemala años atrás, se logró una Guatemala más segura e humana en donde el crimen estaba en segundo plano y el bienestar, orden y desarrollo fungía en Guatemala, es por ello que pienso que Guatemala debe elegir a este candidato, con propuestas claramente reales y posibles como el enfrentamiento directo con las pandillas juveniles y el crimen organizados, promover empleo, una política exterior expansionista y sobretodo devolverme a Guatemala el esplendor que hemos perdido en los últimos años con gobiernos incompetentes e idealistas. 

jueves, 6 de octubre de 2011

Un "Veracruz Seguro"

José Alexander Contreras Lara
Lic en Ciencia Política - UDLAP






El lunes, Blake y Duarte se reunieron en la Ciudad de México para discutir las medidas que se tomarán en Veracruz para frenar a la delincuencia. La entidad, ubicada en el este mexicano ha registrado numerosos hechos de violencia atribuidos a la disputa entre el cártel del Golfo y el grupo delictivo de Los Zetas.


El gobierno federal ha lanzado el operativo "Veracruz Seguro", con el que se fortalece la presencia federal en este estado en el combate a la delicuencia organizada, que incluirá la transferencia de recursos federales.


En el anuncio de este proyecto la vocera federal afirmó que el presidente Felipe Calderón instruyó a su gabinete a realizar un análisis sobre la situación en la entidad y una estrategia para combatirla, a partir de tres ejes principales en que se sustenta esta Operación Coordinada


  • En primer lugar, en el fortalecimiento de las operaciones federales mediante la reubicación de los efectivos militares, navales y de la Policía Federal, también busca robustecer las tareas de inteligencia.
  • En segundo lugar, una estrecha colaboración entre gobiernos federal y estatal.
  • En tercer lugar, la reconstrucción de las capacidades locales de seguridad y justicia por parte de las propias autoridades de Veracruz. 
Durante el mensaje de este martes, Duarte afirmó que su gobierno está enfrentando al crimen “con toda la fuerza de la ley” y tendrá “voluntad política” para trabajar con las autoridades federales. El gobernador ha sido criticado por legisladores y ciudadanos que consideran que minimiza la situación de inseguridad en el estado.

¿Que esta pasando en Veracruz o lo que ocurrió en Veracruz en las ultimas semanas, en los últimos meses para que el Gobierno Federal diera esta demostración simbólica de fuerza y de unidad? 
La violencia en Veracruz es antes y después del 4 de octubre. 
Este Gobernador ha sido muy singular un priísta, "Javier Duarte",que me da la impresión que ha intentado moverse políticamente, incluso administrativamente con márgenes y reglas que no han corrrespondido a la realidad política mediática nacional.
Con este proyecto se pretende combatir contra las fuerzas armadas que han estado ocasionando estragos en el Puerto de Veracruz, así como también recuperar el turismo que se ha perdido en los últimos meses.


miércoles, 28 de septiembre de 2011

El cártel más poderoso de México: el Cártel de Sinaloa

Por: Ma. Teresa Rocher Vázquez
Relaciones Internacionales - UDLAP


Si uno de los parámetros del  estudio del transnacionalismo se centra en los procesos, es decir, actores, acciones y agenda; podemos decir que el narcotráfico mexicano es transnacional porque sus agendas y acciones son transnacionales. Esto se debe a que los cárteles se han caracterizado por su gran capacidad de tráfico de drogas, dentro y fuera del país, aunque sus acciones se han diversificado ampliamente. Tal es el caso del Cártel de Sinaloa, que en muy poco tiempo se ha convertido en el cártel más poderoso de México. Veamos algunas de las principales causas.

Actualmente, según la  Administración de lucha contra las drogas  (DEA por sus siglas en inglés), el Cártel de Sinaloa tiene presencia en 36 países, además de operar en varios estados de la República Mexicana, del sur, centro y norte. Por otra parte, este cártel distribuye marihuana, cocaína, heroína  y además, produce sus propias anfetaminas, opio y marihuana. Sus ganancias no sólo provienen del tráfico de drogas sino también de otras actividades ilícitas, como: homicidio, extorsión, secuestro, crimen organizado, lavado de dinero, tráfico de armas y de personas.

Asimismo, el Cártel de Sinaloa es visto, actualmente, como el principal traficante de drogas de México  y sigue ampliando activamente su territorio. Igualmente,  la fortuna de Joaquín el Chapo Guzmán asciende al billón de dólares, según la revista Forbes; y es, el segundo hombre más buscado por la Oficina Federal de Investigación  (FBI por sus siglas en inglés) desde su fuga de Puente Grande, Jalisco, en 2001.

La razón del éxito de éste y demás cárteles en México es que existe una amplia complicidad entre los cárteles y el gobierno mexicano y, en especial, con el Cártel de Sinaloa. Esta complicidad fue expuesta por la DEA después del caso Camarena, en el que se llegó a implicar, además de a las principales cabecillas de dicho cártel, al Secretario de Gobernación,  al Secretario de Defensa y al Procurador de la República. Vemos pues, que los niveles de corrupción están presentes en todas las áreas de gobierno, esto se debe a que, el objetivo de la corrupción de los cárteles es debilitar las instituciones y organismos del estado haciéndose valer de recursos criminales para extender sus redes de operación.

Esta relación entre los cárteles y el gobierno no es una idea  absurda ya que no podemos concebir que los cárteles operen en todo el país sin la colaboración del gobierno, incluyendo las policías y el ejército; más bien, es indispensable que exista esta relación para que los cárteles sigan traficando con impunidad e ilegalidad como lo han hecho hasta ahora. Igualmente, porque muchos miembros de los cárteles, como sabemos, son ex policías o ex militares.

El mismo Osiel Cárdenas Guillen en 2004 declaró en una entrevista hecha desde la cárcel que el gobierno ha perseguido a determinados cárteles, sugiriendo la protección del Cártel de Sinaloa. De hecho con la captura de Cárdenas Guillen, miembro del Cártel del Golfo, el Cártel de Sinaloa se posicionó como el principal traficante de drogas en México. Además, en el actual sexenio del Presidente Felipe Calderón también se ha demostrado que los golpes a los principales cárteles no han afectado la estructura del Cártel de Sinaloa, ya que no han logrado desmantelar este cártel atrapando a sus principales líderes, como Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El desarrollo es mucho más que los resultados de unos indicadores.

Katya Hernández Hernández.
Lic. Ciencia Política.
Universidad de las Americas Puebla

Esta mañana la Amnistía Internacional expresó su preocupación por la “Innación” del gobierno mexicano por dotar a las personas que viven en extrema pobreza con mecanismos para hacer exigibles sus derechos.
El país se encuentra con una serie de retos, no solo en seguridad, educación, sino también en pobreza, que son mucho más complejos y requieren un plan efectivo para salir de este letargo,
Haciendo mención de los cincuenta y dos millones de personas viviendo en pobreza, cifra que muestra lo grave de la situación a la cual se tienen que enfrentar a diario miles de personas, según lo demuestra el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social
Tal cifra nos proporciona una imagen clara de que los derechos económicos, culturales y sociales están siendo violados  a pesar de que se encuentran establecidos por el derecho internacional, donde obliga a los Estados a asegurar el disfrute de tales derechos, con tal de obtener una mayor ganancia sin importar cuantas personas tengan que ser sacrificadas; abusando de la ignorancia y de la necesidad de esta mayoría que no tienen acceso a los poderes públicos para poder manifestar y exigir el respeto a sus derechos y la rendición de cuentas por parte de los servidores públicos. Dejando a un lado a esta parte de la sociedad mexicana para la consulta en el diseño de las políticas correctas para disminuir la pobreza
Haciendo énfasis en una necesaria implicación gubernamental, la integración de derechos humanos en políticas oficiales de lucha contra la pobreza, contar con la participación efectiva de las personas que viven en situación de pobreza en el diseño y ejecución de las políticas de lucha contra la misma, para garantizar una vida digna y cada uno de los derechos, tales como, económicos, sociales y culturales para los habitantes del país.
Amnistía Internacional sugiere una implementación de mecanismos que a todos los niveles permitan hacer rendir cuentas por las violaciones de derechos económicos sociales y culturales a los responsables de dichas violaciones. Buscando que México cumpla con sus obligaciones y firme el Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, para rendir cuentas ante las Naciones Unidas
Es claro, que nuestros gobernantes no son capaces de poder visualizar un problema a menos que reciba un llamado internacional, para así poder comenzar a actuar; el incremento de pobreza en México es alarmante, al igual que el hecho que valores humanos sean ignorados por ciertas clases trabajadoras en búsqueda de un bien propio, al igual que por el propio gobierno.
Para poder comenzar con una lucha contra la pobreza, será necesario que aspirantes al poder, partidos políticos, dirigentes municipales y estatales comiencen a ver el problema de cerca, es decir, involucrase, no bastará una simple visita a las zonas con el conflicto, estudiar y hacer un análisis de la sociedad en el área, para así comenzar con una implementación de leyes donde se exija a los contratantes hacer cumplir los derechos de estas personas; tal actividad no solo ayudará para el cumplimiento de leyes, también para comenzar con un plan de acción para la educación y empleo.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Me declaro infeliz

Nunca falta algún ilustrado que hace comparaciones actualizadas sobre los diferentes niveles de violencia entre México y otras ciudades o países y llegan a la feliz conclusión de que podríamos estar peor. Valiente lío.
Se la pasan diciendo que Washington D.C., Nueva Orleans, Río de Janeiro, Iraq y Afganistán ya quisieran estar como México. Que los niveles de violencia en el país son mínimos comparados con estas apoteosis del exterminio sistemático de vidas en el mundo. Que si bien es cierto que el índice de asesinatos por cada cien mil habitantes se ha más que duplicado del 2008 al 2010, en realidad nos falta mucho para alcanzar niveles preocupantes de violencia… ¡Ándale pues!
En realidad ése es el problema: el incremento vertiginoso de la violencia en nuestro querido México. Hace algunos años no había fosas clandestinas, ni descabezados, ni descuartizados. Y si los había, eran una rareza, más que el común denominador de la violencia. Si uno compara números pelones, pues es posible que hasta acabe uno declarando loco al poeta por su coherente, desesperado y en extremo respetable esfuerzo para cambiar las cosas. Pero por ahí no va.
Reflexionemos. La violencia en el país hace alta y peligrosamente tolerable a la sociedad mexicana de conductas barbáricas y, lo que es peor, la acostumbra poco a poco a resignarse ante la evidente y generalizada falta de justicia: denunciar un pariente desparecido en el norte de la república no es recomendado por las propias autoridades, por la seguridad de la familia del desaparecido. A los muertos de la guerra contra el narco, el único acto de justicia que se les hace es enterrarlos.
Los niños mexicanos son las principales víctimas de esta espiral creciente de violencia institucionalizada. No hace mucho, los niños se la pasaban preocupándose por cosas banales, como si su equipo iba a ganar el campeonato de fútbol, o el subcampeonato en caso de irle al Cruz Azul. Veían caricaturas, jugaban con los amiguitos de la cuadra y algunos ya tenían que trabajar en la calle. Ahora, todos, sin excepción, consideran a la violencia como un aspecto cotidiano de su vida. Sin darse cuenta, la han integrado a su devenir y eso es más preocupante que cualquier otra estadística seria al respecto. En lugar de que la niñez mexicana se convierta en un garantizado guardián del futuro de la incipiente democracia mexicana, se transforma potencialmente en su peor enemigo al razonar que los conflictos se resuelven a punta de madrazos y que la democracia en realidad sirve para dos cosas: para nada y para lo mismo.
Pero el aspecto más importante de la manifestación generalizada y plena de la violencia es la erosión del Estado mexicano. Conforme el Estado oficial pierde el monopolio del uso legítimo de la violencia, el contrato social entre el gobierno y la sociedad pierde validez, se desmorona. Si antes uno pagaba impuestos para garantizar el funcionamiento y protección del gobierno ante la violencia ilegítima, pues ahora uno sigue pagando impuestos, pero no hay manera de ser protegido por el Estado mexicano ante cualquier amenaza o injusticia.
Uno en realidad queda en manos de dios. Lo cual no estaría tan mal, si no es porque uno también paga impuestos al narco, que se empieza a comportar como Estado. Los pagos se hacen más a la de fuerzas que a la de ganas bajo la forma de extorsiones, secuestros, asesinatos, incrementos de acciones criminales en las ciudades y en las carreteras, impartición generalizada de injusticia, altos niveles de corrupción de las autoridades, irrupción perjudicial en la actividad económica y en la vida política, etc. Al narco nomás le falta emitir pasaportes, de ahí en adelante, ya se comporta como Estado. El otro Estado mexicano, el que debería ser legítimo a todas luces, empieza a desvanecerse en la oscuridad del miedo de la ciudadanía. La sociedad mexicana, en los hechos, para sobrevivir, se ve obligada a pactar con los poseedores reales del uso de la violencia: el narco y el gobierno mexicano.
No sé si usted, apreciable lector,  pague impuestos para que le digan: “Ah, pero eso sí, en esta guerra va a haber muchos muertos a tu alrededor para protegerte de los que te quieren hacer daño y en un descuido te toca a ti… bajo advertencia no hay engaño.” Si alguien es feliz en un país que ya se acerca a los cuarenta mil muertos en una guerra que se va perdiendo un día a la vez, pues que dé un paso adelante. Yo no, yo pago impuestos para ser feliz. Y seré feliz en la medida de que ese dinero se use en mi persona, en mi comunidad, en mi ciudad, en mi país. No en balas, persecuciones letales, violaciones sistemáticas de derechos humanos y una galopante corrupción e impunidad de ciertos sectores gubernamentales, ni en intentos banales para que los ciudadanos norteamericanos dejen de drogarse. Bajo estas circunstancias, con mucho gusto me declaro infeliz.
Dr. Cano