martes, 8 de febrero de 2011

El municipio ideal... ya no es tan ideal

La pax regia a la cual los sanpetrinos estábamos tan acostumbrados ha desvanecido. A mis cortos 20 años de edad, aún recuerdo los primeros años de mi adolescencia en los cuales podía salir a la calle a las 2 de la mañana y “no pasaba nada”. Tristemente esa ya no es mi realidad, salir de mi municipio implica un gran riesgo y ahora, andar dentro de él, también. El Alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández declaró públicamente que los “malitos” habían entrado a San Pedro; comentario que viene un poco tarde, según yo. Claramente los narcotraficantes habían llegado a nuestro municipio desde hace varios meses. Mí realización de este hecho llegó mientras me encontraba sentada en la cena de navidad con mis familiares, el tema popular: “la inseguridad”. La cantidad de tíos, primos, amigos y conocidos que habían sido secuestrados, asaltados o  testigos de atrocidades era impactante. A la semana siguiente, al encontrarme en la despedida de una amiga de la preparatoria que empacaba sus cosas para estudiar en Texas a causa de la inseguridad, resurgió el tema entre mis compañeros, y una vez más salieron todas esas historias perturbadoras de la situación actual regiomontana; con decir que la fiesta concluyó a la 1 de la mañana y salimos todos de la casa en caravana para crear alguna ilusión de que estábamos seguros transitando por las calles de nuestro municipio.
            La semana pasada, a causa de que mi novio se encontraba en la ciudad y me parecía pertinente visitar los museos, decidí ir al centro de Monterrey. Al salir del municipio por el famoso túnel de la loma larga, fui testigo de mi primer reten estatal; la semana pasada, se aprobó en Nuevo León retenes de la Agencia Estatal de Investigaciones. Es verdaderamente perturbador por varios motivos: 1) se crea un tráfico asombrante para aquellos acostumbrados a las vialidades relativamente rápidas de la ciudad y 2) es escalofriante ver a los oficiales de la AEI vestidos de ciudadanos con ametralladoras y un simple chaleco con las siglas AEI que los distingue de cualquier otra persona o narcotraficante, para ese caso. El simple hecho de verlos inspira inseguridad y miedo. ¿Por qué me debería de sentir segura al ver hombres con ametralladoras en la calle? Ha llegado al punto en el cual los regiomontanos ya no tenemos en quien confiar. Por una parte, está la policía municipal que es igual de corrupta aquí que en todas partes. Las mordidas por exceso de velocidad, manejar con aliento alcohólico, entre otros delitos son el pan de todos los días para los regiomontanos. Encima de ellos tenemos a la policía estatal que honestamente pasa desapercibida en mi municipio y últimamente tenemos a los federales a los cuales yo solamente encuentro en el aeropuerto de Monterrey (ya que ahí se encuentra su sede). La presencia militar si es evidente en el estado, pero aun así ocasiona mucho más miedo que seguridad en San Pedro.
            Lo que yo sí sé es que donde este cualquiera de nuestras autoridades, yo no quiero estar. Es triste, me he quedado sin en quien confiar. Me ha tocado ver evolucionar a mi municipio y honestamente no lo veo regresar a como estaba en el corto plazo, y ni estoy tan segura que se pueda en el largo…

Paola Vela de la Garza Evia
Lic. en Ciencias Políticas  y Administración Pública
Universidad de Monterrey

1 comentario:

  1. En efecto Pau, cómo se va a sentir uno seguro con personas con metralleta al hombro que lo paran a uno en la calle nada mas para checar que uno no sea de los malitos. Ridículo. Lo peor de todo es que no se ve para cuándo...

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